Esto, no, de Miquel Roca i Junyent en La Vanguardia
Realmente, la imagen de unos barcos llegando al puerto de Barcelona, para abastecer a sus ciudadanos de un bien tan esencial como necesario como es el agua, tiene una repercusión internacional muy negativa. Nuestros competidores en el mundo van a -o pretenderán- sacar provecho de esta imagen, presentando la situación como de una emergencia que hace desaconsejable el desplazamiento hasta nuestra ciudad.
En una primera reacción, podría apelarse a los medios de comunicación para que sus informaciones se alejaran de una descripción dramática, porque no lo es. Pero, sobre todo, porque saben que su información puede ser presentada sesgadamente desde el extranjero, con intenciones claramente interesadas al servicio de los perjudicados por el éxito turístico de Barcelona.
Y esto debería tenerse en cuenta. Pero, sin olvidar que si la imagen de un barco cargado de agua nos perjudica, es porque resulta incomprensible a la luz de los intereses en juego que este problema no esté resuelto o resulte tan difícil resolverlo. Esto es lo grave y esto es lo que reclama un comportamiento responsable por parte de todos; los medios de comunicación también pero, además, otros muchos.
De todas las soluciones posibles, la más dañina desde el punto de vista de la imagen es la de los barcos cargados de agua.
Esto no se corresponde a lo que Barcelona y Catalunya son. No debe descartarse ni criticarse; la necesidad convierte lo excepcional en imprescindible. Para resolver el problema, lo que sea. Pero las soluciones deben ser más modernas, más acordes con lo que somos y lo que pretendemos ser.
El mundo globalizado es altamente competitivo y todos nuestros competidores se aprovecharán de nuestras debilidades. Y, sobre todo, cuando estas debilidades se resuelvan como si del Tercer Mundo se tratara. Pero aquí no puede criticarse esto y, a la vez, poner palos a las ruedas de las soluciones eficaces y más definitivas, las que se traducen en infraestructuras que se presentan al mundo como avances que mejoran la calidad del país. Esto será positivo.
Que la imagen del barco sea presentada como el punto final de una etapa. Barcelona y Catalunya merecen esta presentación y esta solidaridad. No podemos trabajar en contra de nosotros mismos. Esto, no.