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¿Qué quieren los adversarios de Rajoy?, de Germán Yanke en Estrella Digital

Publicado en Política by reggio en Mayo 15th, 2008

El acabose vestido con los ropajes de la nación española. No se pueden entender las palabras de María San Gil en la rueda de prensa de ayer sino como parte de una maniobra, amplia y concertada, contra Mariano Rajoy en la que las intenciones evidentes no dejan ver, si existen, las razones intelectuales e ideológicas.

Vayamos por partes. María San Gil es un símbolo y un referente del partido, no hay duda. Tiene, dicen algunos para expresarlo, “autoridad moral”, se juega la vida ante la amenaza de ETA por defender sus ideas. Sin discusión. Pero, seamos serios, ni eso le da la razón en todo ni le confiere infalibilidad. También están investidos de esas cualidades muchos otros militantes y dirigentes del PP en el País Vasco, que discrepan de ella en asuntos concretos o generales. Y muchos otros militantes del PSOE, que son también víctimas del terrorismo y que defienden con gallardía sus opciones políticas. Y muchos otros ciudadanos que no tienen la visibilidad de los líderes. Quien discuta con San Gil o discrepe de ella no se convierte automáticamente en traidor a los principios del partido al que pertenece ni a la patria. ¿O lo era José María Aznar cuando discutía con Jaime Mayor Oreja la política penitenciaria y otras decisiones concretas durante la tregua de ETA de 1998?

En segundo término, el esquema mental en el que se ha desarrollado el abandono de la ponencia política del PP y el anuncio de que le separa de Rajoy una “quiebra de confianza” es pasmoso. Reconoce que se han recogido en el texto todas sus aportaciones pero, tras el éxito, se marcha porque tiene la impresión de que fue a regañadientes y tras tener que discutir “hasta el concepto de nación”. Sabíamos que había tenido sus discrepancias con José Manuel Soria sobre el tipo de relaciones que el PP pueda tener con los nacionalistas (ya que el político canario quería preservar sus pactos con Coalición Canaria), pero si ahora nos dice que ha tenido que discutir el concepto de nación no debería asustarse sino explicarnos por qué el suyo es más democrático y conveniente.

Se queja María San Gil de las formas, del modo en que fue tratada por José María Lasalle, quizá del tono de la discusión, de que no tuvo una interlocución directa con Mariano Rajoy en medio de la misma. Puede que tenga razón, pero no parece motivo para todo esto, para decisiones de un calado formal y de una vaguedad intelectual como las que ha tomado, sobre todo si ha logrado que sus puntos de vista se impongan. Es que no se fía del documento, dice, y ante eso, que es una actitud subjetiva, nada se puede decir. ¿Hay que fiarse de ella? No es modo de argumentar, me parece, sobre todo en el momento turbulento que vive su partido, que es su vida, sus principios, y todas esas cosas que dicen los políticos.

Insisto, ya que estamos en el territorio de la confianza. ¿Hay que tenerla en que María San Gil y sus alabarderos piensan que la doctrina del PP es y debe ser la que aparece en la ponencia que ha recogido sus propuestas? Porque sería interesante saber qué opina de los planteamientos de algunos de sus defensores, como intérprete de unas supuestas esencias, sobre una reforma constitucional que, en las circunstancias actuales, pondría todo patas arriba y abriría las compuertas para discutirlo todo, incluso la nación, sin ningún consenso. Y si piensa que el Gobierno sigue negociando con ETA bajo cuerda, lo que implicaría, sin pruebas, mantener una confrontación radical con un PSOE al que al mismo tiempo se pide que apoye las reformas previstas. O si cree que, olvidando el pasado y tomando su visión del presente como inamovible, debe convertirse en artículo de fe que el PP no debe hablar, y mucho menos entenderse en nada (y en cualquier circunstancia) con los nacionalistas. ¿Nos debemos fiar del texto o de todo eso que escuchamos a sus defensores?

Pero el asunto es otro. Si los que se dedican como principal actividad profesional a arremeter contra Mariano Rajoy piensan que no es el presidente adecuado o que no es el candidato que pueda ganar las próximas elecciones, deben presentar una candidatura alternativa en el próximo congreso del PP. Por ahora sabemos que se suman a las críticas y al ejercicio de desestabilización de Rajoy personas y actitudes que no estarían juntas si en vez de estar en contra tuvieran que estar a favor de algo concreto. Nada sería más interesante que elaboraran su doctrina y se presentaran con ella y con un equipo en el famoso congreso. Quieren que Rajoy anuncie el suyo y convendría conocer el de sus adversarios. Para que quede claro que su objetivo es “otro” PP que el que quiere su actual presidente y no el mismo pero con el candidato debilitado hasta el límite… para ver qué pasa luego. Se quejaban de que Rodríguez Zapatero hacía durante la anterior legislatura la oposición de la oposición y ahora han decidido imitar al Gobierno.

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