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Un concepto abusivo de la educación, de Justino Sinova en El Mundo

Publicado en Política by reggio on Mayo 9th, 2008

EL REVES DE LA TRAMA

Juan José Ibarretxe, responsable de una parcela de la Administración pública de la nación española, ha expuesto sin ambages su concepto utilitarista de la educación, que concibe como un instrumento para realizar su sueño de una realidad nacional no española. Nada en Ibarretxe es sorprendente, así que no cabe conmoverse por su afán independentista, ni por su insistencia de martillo pilón en repetir sus obsesiones, ni por su afán de supeditar absolutamente todo a su pasión política. Pero bueno es subrayar sus fascinaciones cuando, como en el caso de la educación, dejan en evidencia un método injusto que lesiona derechos fundamentales de la persona en momentos cruciales.

Para el lehendakari, el sistema educativo es «un objetivo estratégico como país». La frase no es brillante, pero se entiende. De tal objetivo estratégico depende en gran parte «el futuro del pueblo vasco». ¿Qué se debe hacer, pues, con el sistema educativo? Adaptarlo para conseguir lo que llama «profundizar en nuestra identidad como pueblo». O sea, se trata de utilizar la educación de las personas para alcanzar en el futuro un objetivo político que consiste, aunque lo exprese con palabras menos alarmistas, en la construcción de una identidad nacional para, llegado el momento, culminarla con una separación del tronco común al que pertenece.

Desde hace muchos años venimos padeciendo como pueblo… español (que también existe en Euskadi: siempre se oculta que hay muchos vascos que se sienten españoles, además de vascos, o donostiarras, o alaveses…) los enfoques nacionalistas en unos casos, regionalistas en otros, de la enseñanza impartida en los colegios. Unas veces, esto es producto de una visión aldeana necesitada de un aire de grandeza y de amplitud de miras. Pero otras veces es producto de un plan político que busca crear ciudadanos de una sola dirección, atados a una interpretación cerrada y muchas veces retrógrada de la sociedad y de la historia.

La educación, que es el objeto de un derecho humano, tiene por finalidad formar personas. Y sobre ella decide en primer término la persona. La Constitución Española reconoce, con un respeto escrupuloso a los derechos humanos, que la educación es un derecho de la persona y que se imparte bajo el amparo de la libertad de enseñanza. En este marco tiene como fin «el pleno desarrollo de la personalidad humana» -no su conformación para una política- «en el respeto a los principios democráticos y a los derechos y libertades fundamentales». Así lo dice el artículo 27 de nuestra Carta Magna.

Formar en la escuela ciudadanos para un proyecto político es un abuso de aspiración totalitaria y, en consecuencia, una injusticia para las personas víctimas de ese adoctrinamiento. Está muy bien enseñar euskara, que es un patrimonio español -aunque los médicos que deben aprenderlo deberían poder, entre tanto, ocuparse también de atender a los enfermos-, pero no es admisible conformar las mentes para que sólo vean una parte de la realidad. La educación como un instrumento para crear un determinado tipo de ciudadano fiel, dócil y manejable ha sido el objetivo de todas las dictaduras. La competencia de Ibarretxe no le faculta para conformar ciudadanos nacionalistas, sino para disponer los medios que permitan formar personas libres y responsables. Al concebir la educación como un procedimiento para construir la identidad del pueblo vasco, lesiona gravemente el esencial derecho a la educación, violenta la libertad personal, abusa desde el poder al pretender algo que no le corresponde.

© Mundinteractivos, S.A.

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