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La responsabilidad de Aznar, de Cayetano González en El Mundo

Publicado en Política by reggio en Mayo 8th, 2008

De sobra sabe José María Aznar que sigue y seguirá siendo durante el resto de sus días -Dios quiera que muchos - un dirigente político, aunque en la actualidad no desempeñe ningún cargo público. Quien lideró la refundación del PP a finales de los 80, quien presidió su partido durante 15 años (1989-2004) y el Gobierno de España durante ocho (1996-2004); quien designó directamente a finales de agosto de 2003 a su sucesor, no puede ni debe permanecer al margen de la grave crisis -que no «marejadilla», como de forma un tanto simple ha dicho el presidente de la Generalitat Valenciana Francisco Camps- que asuela a su partido.

Es perfectamente comprensible que Aznar pueda tener serias dudas sobre si debe intervenir o no en la crisis del PP. Pero cuando lo que está en juego en estos momentos es que Zapatero pueda llevar a cabo sin ningún tipo de oposición, porque ésta se encuentra agónica, su cambio de régimen o segunda transición, entonces no hay reparos que valgan. Cuando lo que está en juego no es quién vaya a ser el secretario general del PP o cuántos avales consigue Rajoy -¡qué espectáculo está dando el político gallego recorriendo el país para conseguirlos en lugar de dedicarse a ejercer de líder de la oposición!-, sino el futuro de España como nación; cuando existe el peligro real de que la opción política que representa al centro derecha se perpetúe en la oposición, Aznar no puede seguir mirando para otro lado, como si todo esto no fuera con él.

Por ese conjunto de responsabilidades que ha tenido en el pasado reciente -y no únicamente por la de haber designado sucesor a Rajoy -, José María Aznar tiene la obligación de intervenir de la manera que considere más conveniente para intentar frenar el deterioro que está sufriendo su partido. Tiene la suficiente autoridad moral para ponerla en valor en este momento especialmente delicado para una fuerza política que representa a 10.300.000 españoles. El cómo tiene que hacerlo es otra cuestión, pero debe de hacer oír su voz, su opinión, sobre el presente y el futuro del PP.

Ni Rajoy ni ninguno de los dirigentes que han estado junto a él en estos últimos cuatro años pueden tener queja alguna respecto al comportamiento del actual presidente de Faes. Algunos, más fuera del PP que dentro y como fruto de un sectarismo y una animadversión personal exacerbada, han querido negarle a Aznar el derecho a hablar desde que dejó la Moncloa. El ex presidente ha hecho muy bien en no callarse y en decir lo que pensaba sobre cuestiones clave referidas a la situación política nacional. Argumentaban sus detractores que cada vez que hablaba, perjudicaba a su sucesor.

Lo sorprendente es que no haya sido el propio Rajoy quien haya tomado la iniciativa de llamar a Aznar. Más que sorprendente es inconcebible, como también lo es el que no haya hablado con antiguos pesos pesados del PP como Rato o Alvarez-Cascos. Cada vez está más extendida la opinión de que Rajoy es, desde la noche del 9-M, un candidato perdedor, que no está pilotando acertadamente la grave crisis por la que atraviesa su partido. Si mal está que prolongue su agonía política personal, lo está aún más que con ello arrastre al PP y le condene a no ser alternativa real al Gobierno de Zapatero durante un buen periodo de tiempo. Aznar es de las pocas personas en el PP que pueden modificar ese estado de cosas. Ahí radica su responsabilidad.

© Mundinteractivos, S.A.

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