El Dos de Mayo de Mariano Rajoy: el líder del PP impone su independencia, de Enric Juliana en La Vanguardia
Los populares ante su congreso
LA CRÓNICA
La línea moderada ganará el congreso y tendrá a su favor la borrasca económica
El Madrid político y periodístico bulle con las vísperas del Dos de Mayo, doscientos años después de la legendaria revuelta popular contra las tropas napoleónicas. La efeméride, muy meditada, tiene intención y podía haber sido la gran rampa de lanzamiento de Esperanza Aguirre. Pero entre el 9 y el 10 de marzo se produjo una imprevista novedad: Mariano Rajoy no quiso ser Carlos IV en Aranjuez. Se negó a abdicar.
Noche electoral: Rajoy evita la ‘toma del balcón’
La noche del 9 de marzo, las tropas mediáticas al servicio de Esperanza Aguirre – el partido esperanzista,podríamos escribir, en clave de folletín decimonónico- estaban perfectamente listas para la toma del palacio.
Ya que vivimos en la era de la imagen, la orden de asalto requería una escena de impacto. El balcón. La señal debía darse aquella misma noche desde el balcón de la calle Génova. Aguirre, a la vera de Rajoy, sería aclamada desde la calle por sus fieles. Puesto sobre aviso, Rajoy frustró el motín. Ordenó formar a los suyos y salió al balcón junto con su esposa. Fueron minutos de gran tensión en la sede del Partido Popular.
“Con un solo voto menos que en el 2004 hubiera dimitido”
]]”Si hubiese sacado un voto menos que en el 2004, tengan por seguro que aquella noche o al día siguiente habría presentado la dimisión. Pero no fue así”, confiesa Rajoy en privado. Si hubo tentación de dimitir, quedó disipada el 10 de marzo, cuando empezó a recibir el apoyo de los principales líderes territoriales del partido, encabezados por Francisco Camps, presidente de la Generalitat valenciana. No, Rajoy no sería Carlos IV en Aranjuez.
Antes de las elecciones, colaboradores muy próximos al presidente del PP ya vaticinaban que el de Pontevedra seguiría al frente de la nave si el resultado electoral no era desastroso. Es evidente que Rajoy no ha querido ser humillado. Y cuenta con los apoyos necesarios para ganar el congreso. Pero otros dos factores le ayudan: los resultados electorales del PP son prometedores – con la única excepción de Catalunya- y los malos presagios de la economía le darán alas en la oposición.
El atlas de Arriola: “Sin Catalunya, el PP ganaba por dos diputados”
El resultado electoral no ha sido malo. Más de diez millones de votos consolidados. “Sin Catalunya, el PP habría ganado las elecciones por 200.000 votos y dos diputados”.
Esta frase, atribuida al sociólogo Pedro Arriola, principal asesor de Rajoy durante la campaña, da la medida de las expectativas realmente existentes en el actual grupo dirigente del PP. El resultado electoral indica un serio avance del centroderecha en antiguos bastiones de la izquierda (áreas metropolitanas de Madrid y Valencia, principalmente), que el deterioro de la economía puede acentuar.
“Sabe mal decirlo, pero la economía jugará a nuestro favor. Ello explica que el círculo que influye en Esperanza Aguirre haya querido apretar el acelerador. Toda situación de crisis robustece a la oposición”, apunta un colaborador de Rajoy. El único agujero negro es Catalunya. Y en la crisis del agua comienza a observarse un cambio de lenguaje.
Valencia, nueva piedra de toque de la política española
La agresividad del PP ha disminuido en la crisis del agua. Rajoy ha dado instrucciones precisas al respecto. Y la Generalitat valenciana ha buscado la entente con la Generalitat catalana para la financiación autonómica. (Rodríguez Zapatero tomó ayer nota en el comité federal del PSOE. Hay un serio enfado en Ferraz). Un nuevo juego táctico se vislumbra.
Apoyando a Rajoy, Francisco Camps se protege de Eduardo Zaplana, con el que se ha disputado el control del PP valenciano. Juego táctico, sin duda, pero también fondo estratégico: el poder regional valenciano, con serias incógnitas de perspectiva económica por delante, no quiere afrontar el futuro con una excesiva dependencia de los círculos de poder de Madrid.
Aznar, en silencio; Ana Botella, contra las primarias de Aguirre
Perdida la batalla del liderazgo a corto plazo, el partido esperanzista ha iniciado una retirada inteligente. Dará la batalla con el eslogan de las primarias en la ponencia de estatutos del congreso de junio, a la espera de que Rajoy se desgaste en las elecciones autonómicas del País Vasco y Galicia y en las europeas del 2009.
Pueden ser tres años de batalla. Una lucha inédita: la derecha política acosada por el vector más activo de la derecha periodística. Y Aznar en silencio. Aznar en silencio, porque lo que en el fondo está en juego es la supervivencia de su proyecto: el centroderecha español agrupado en un único partido. (Ayer, Ana Botella se pronunció contra la celebración de primarias en el PP.)