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Un respeto a los votantes del PP, de Cayetano González en El Mundo

Posted in Política by reggio on 24 Abril, 2008

CRISIS EN EL PP: EL ANÁLISIS

Quizás era inevitable que, tras la derrota electoral del pasado 9-M, se abriera una crisis en el PP. El problema no es tanto la crisis en sí, que puede ser necesaria y saludable, sino la forma en que la está pilotando quien ha querido voluntariamente quedarse al frente de la nave, a pesar de haber perdido ya dos veces con Zapatero.

No se pueden estar haciendo las cosas peor en el PP. La noche electoral, Rajoy pronunció desde el balcón de la calle de Génova un claro «adiós» que sonó a despedida. Después decidió quedarse con un argumento que vale para un roto y para un descosido: «Es lo mejor para mi partido y para España», dijo. ¿Y cómo sabe eso Rajoy? Porque aquéllos que piensen todo lo contrario, y haberlos haylos, tanto dentro como fuera del PP, también podrían estar en lo cierto.

A partir de ahí, el presidente del PP ha ido encadenando error tras error. No ha hecho un análisis certero de la derrota, no ha mantenido un discurso político desde el 9-M, dejando todo el terreno al PSOE. Ha nombrado a los amigos para los pocos puestos que podía repartir, no a los más competentes. Ha proyectado una imagen de inseguridad, de debilidad e incluso de pérdida de papeles muy poco habitual en él. Porque Rajoy pierde los papeles cuando ataca directamente a dos medios de comunicación -este periódico y la Cope- que, en uso de su libertad, le han apoyado indubitadamente durante los últimos cuatro años y ahora, después de las elecciones, y en uso de esa misma libertad, consideran que debería dejar paso a otra persona. Como también perdió los papeles el pasado sábado, cuando invitó a Esperanza Aguirre -eso es lo que entendieron todos los medios de comunicación, y por eso resultan ridículos los intentos posteriores desde Génova por desmentirlo- a irse del partido. No es que la presidenta de la Comunidad de Madrid esté ayudando a enfocar bien la crisis, porque con esa actitud de amagar pero no dar, con esa falta de claridad sobre sus últimas intenciones, está provocando más confusión que otra cosa.

La experiencia indica que las dos cosas que más castigan los ciudadanos a la hora de acudir a las urnas son la corrupción y las peleas internas, los fulanismos de los partidos. En nuestra historia reciente hay ejemplos sobrados de ambas situaciones. Unión de Centro Democrático se desplomó en las elecciones generales de 1982 tras un periodo de batallas internas a cara de perro; el PSOE perdió las elecciones de 1996 en gran medida por los casos de corrupción, y le costó levantar cabeza tras las batallas entre guerristas, Almunia y Borrell, hasta que hicieron su catarsis en el congreso del año 2000 y apareció Zapatero. El PP lleva camino de dilapidar una buena parte del apoyo ciudadano que tiene.

El congreso de Valencia de dentro de dos meses, tal y como está planteado, será un mero parche. Rajoy saldrá elegido presidente, pero la gran incógnita de si será el candidato que se enfrentará a Zapatero en 2012, en el fondo, no quedará despejada. En ese sentido, la iniciativa que llevará a dicho congreso la agrupación del PP de Chamartín para que haya unas primarias en 2011 en las que se elija al candidato a la Presidencia del Gobierno es lo mínimo exigible desde un punto de vista de la democracia interna, bien tan escaso en todos los partidos, incluido el PP.

Las tres citas electorales -vascas, gallegas y europeas- de los próximos meses pueden ser un auténtico calvario para Rajoy y determinarán, sin ninguna duda, su futuro político. Mientras tanto, bien harían los actuales dirigentes del PP en ser un poco más respetuosos con los 10.300.000 ciudadanos que les votaron hace seis semanas y que no se merecen el espectáculo que están dando aquéllos.

© Mundinteractivos, S.A.

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