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Un debate de altura: liberalismo contra intervencionismo, de S. McCoy en El Confidencial

Publicado en Economía, Política by reggio en Abril 23rd, 2008

Ahora que lo inmediato de la noticia diaria hace que, en muchas ocasiones, no se aprecie la importancia, desde una perspectiva histórica, del momento presente es hora de recordar a todos nuestros lectores la importancia de lo que está ocurriendo en el sistema financiero a nivel mundial. Las recientes actuaciones, tanto de la Reserva Federal de Estados Unidos como del Banco de Inglaterra, con objeto de evitar el colapso de sus respectivos esquemas bancarios, y la promesa de una mayor exigencia de transparencia, regulación y supervisión, pretenden consolidar un nuevo modelo de funcionamiento que sí cabría considerar como un nuevo paradigma, tal y como anticipáramos en estas mismas líneas hace menos de un mes. Sin embargo no son pocas las voces que, sobre la evidencia de una crisis que ha superado su ámbito original para alcanzar el conjunto de la economía de, por ejemplo, Estados Unidos (les recomiendo que echen un vistazo a este cuadro interactivo del WSJ extraordinariamente revelador), critican abiertamente las soluciones adoptadas a día de hoy y proponen medidas de corte liberal para atajar el problema. El debate entre liberalismo e intervencionismo vuelve a estar sobre la mesa.

Dentro de los postuladores de la primera corriente, destacan algunos de los principales think tanks americanos. Hoy selecciono para todos ustedes una pieza larga, pero extraordinariamente ilustrativa, publicada por John Chapman del American Enterprise Institute en www.realclearmarkets.com, una web que no debe dejar de estar en su punto de mira. Les adjunto el link. El artículo está muy bien construido y es fácil de seguir. Tras declarar abiertamente el liberalismo como la ideología que mayor prosperidad y crecimiento económico asegura, tesis que suscribo con restricciones (hay valores superiores como la defensa del interés nacional o la estabilidad social, por poner sólo dos ejemplos), reconoce la relevancia de la crisis actual, explica por qué las decisiones implantadas son exageradas y, a su juicio, equivocadas y expone justificadamente el por qué. Más allá de que se esté o no de acuerdo con el contenido, el continente es de lo mejorcito que servidor ha leído en mucho tiempo. A los efectos que a este Valor Añadido ocupan, nos campos a centrar en los puntos tercero y cuarto, en lo que podríamos llamar el tamaño de la crisis y los errores de la FED. Ambas categorías están íntimamente relacionadas ya que es su discrepancia sobre la dimensión del problema la que le lleva a cuestionar las propuestas adoptadas para su resolución.

Chapman cuestiona de partida que la crisis tenga la profundidad que las autoridades le atribuyen. Y para ello no sólo pone en relación las pérdidas potenciales de la misma con la riqueza personal de los estadounidenses (y la menor tasa de paro frente a la situación de inicio en otras recesiones) y el tamaño de su Producto Interior Bruto (pero, ojo, no entra en la cuestión de su reparto al que sí hace referencia WSJ en el cuadro que adjuntamos más arriba, matiz importante a efectos no sólo económicos, sino de conflicto social), sino que recuerda, así mismo, cómo el agregado de crédito privado ha crecido un 8% desde agosto, lo que, a su juicio, cuestiona que haya crisis en la actividad crediticia, y la masa monetaria en circulación se ha incrementado un 15% año sobre año, lo que pondría el dedo en la llaga del argumento de la liquidez. Por cierto, que empieza a ser ya un mito en Estados Unidos que, cada vez que se deja de publicar un dato, lo que se esconde es una mentira que persigue mayor intervencionismo. Lean, si no, esta interesante historia respecto al M3. Problema: tan importante como la generación de dinero es su circulación, la otra cara de la moneda. Y aquí sí que ha habido un freno importante en los últimos meses.

Su corolario no puede ser más demoledor: sobrevalorando la realidad, “la FED ha desatado las furias gemelas del riesgo moral y la inflación, lo que seguro traerá desgracias en el futuro inmediato”.

¿Cuál es su alternativa? Chapman pasa por los tres ejes que, a su juicio, caracterizan el liberalismo económico. En el ámbito monetario, dinero estable, lo que implica, por una parte, la defensa de un dólar fuerte, y, por otra, el rechazo a las bajadas indiscriminadas de tipos con sus perniciosos efectos inflacionistas (quizá es ésta la parte más dura de todo el texto). De acuerdo. En política fiscal, rebajas impositivas sobre el capital, como generador de riqueza, frente a la entrega a fondo perdido de cuantiosas sumas para revitalizar sectores, como el constructor, que lo único que hacen es prolongar su agonía. De acuerdo, también. Por último, y vuelta al debate original, libertad de mercados frente a la intervención pública, -para lo que asume como propios los postulados del Nobel James Buchanan en cuanto a la secular incapacidad de las actuaciones administrativas para la adecuada solución de los problemas-, y libre comercio frente a barreras arancelarias. Con dudas en un entrono como el actual de restricción de materias primas. En cualquier caso, y como siempre, lo que cuenta no es tanto la opinión de McCoy cuanto la de todos ustedes. Ya tienen el programa de hoy. Se abre el telón.

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