“¡Capitán, mande firmes!”, de Pilar Rahola en La Vanguardia
Lo reconozco. Esa imagen de una mujer embarazadísima -es decir, derrochando hormona femenina-, pasando revista al ejército español, me ha dado una de las pocas alegrías que últimamente da la política. Los críticos dirán que es propaganda y que Zapatero es muy dado a los golpes de efecto, pero incluso así, imaginando que sólo fuera un artilugio retórico, la foto sería impagable. En este país con memoria de pez, no recordamos que hace muy poquito preocupaban los ruidos de sables, que hubo una intentona golpista y que el ejército era la reserva espiritual de otras épocas. Los tiempos han cambiado hasta el punto de que, hoy por hoy, el ejército español está lleno de jóvenes que no saben nada del franquismo, y muchos se juegan la vida en zonas en conflicto. Melo explicaba un gratamente sorprendido Xavier Sardà, cuando estuvo con el ejército español en Líbano, para su programa Dutifri:”Esta gente es magnífica. Hay que cambiar el viejo chip de Quico, el Progre”.Ciertamente, del ejército que se encontró Narcís Serra - que también movió ríos de tinta- al que se encuentra Carme Chacón hay el abismo entre la cultura del golpismo y un ejército en democracia: ni son el mismo ejército, ni la misma realidad. Pero faltaba un paso más allá en el nuevo paradigma social que lentamente vamos construyendo, y ese paso lleva medias y tacones. La llegada de Chacón al Ministerio de Defensa es una noticia excelente para la igualdad, y una jugada maestra para su pedagogía. Más allá de la punta crítica que podemos sacarle al lápiz de las anécdotas, la categoría de la noticia se resume en esa foto. Una mujer que está embarazada, que tiene una vida familiar estable, que es joven, es catalana y es socialista, manda en el ejército español. Y esto, por sí solo, es una revolución. Que se lo digan a algún mando en la reserva, que ya ha elevado su sonoro cabreo a los micrófonos.
Por supuesto, algunos detalles del ritual me han parecido ridículos. Por ejemplo, esa necesidad de transformar la cara de “Catalunya optimista” de Chacón, en la de “España cabreada”, que nos ha puesto pasando revista, es una sobreactuación a todas luces innecesaria. Puede que la ministra no tenga aún el tono, que no haya encontrado su propia personalidad en tan masculino ministerio, que le falte experiencia, pero sería bueno acordar la modernidad de la ministra, con una liturgia más moderna. También sobraba la justificación de su nombramiento, en el primer discurso ante las tropas, justamente porque no se trata de convertir su presencia en una pintoresca contingencia. Y puestos a señalar excedentes, esa foto de Papá ZP con las niñas ministras era especialmente antipática, con un regusto paternalista-propagandístico que podría haberse ahorrado el estimado presidente. Si su vocación, que no dudo, es la de “normalizar” la presencia de la mujer en el poder, ¿por qué perpetra este tipo de actos, donde la condición femenina se resalta por su excepcionalidad? Nueve mujeres ministras trazan el camino de la igualdad. La foto con esas mujeres, por el simple hecho de serlo, irónicamente deshace el camino trazado. Errores, pues, los ha habido, y la tentación de convertir esta gran oportunidad en una simple campaña de propaganda coexiste con la vocación política de acabar con la discriminación. Veremos cuál de las dos voluntades gana el pulso.
Para rematar la mirada femenina de Zapatero, se ha creado el Ministerio de la Igualdad. Joan Julivert, el ácido comentarista que proyecta diariamente su mirada crítica en Els matins de TV3,expresaba ayer su rechazo frontal a esta “anormalidad”, y su convicción de que la lucha por la igualdad no pasa por crear ministerios que, por su naturaleza, son ellos mismos discriminatorios. Tiene razón sobre el papel. Pero no la tiene, desde mi punto de vista, sobre la realidad. Porque la realidad es una pesada carga de discriminaciones laborales, estadísticas trágicas de violencia, conciliaciones familiares fallidas y todo tipo de obstáculos para la mujer que desea emanciparse. Es evidente que el problema es transversal, afecta a todos los ministerios, y estamos fallando en su resolución. Crear una ventana ministerial única, que coordine los problemas, detecte los fallos y haga propuestas integrales parece una buena opción. Por supuesto que es anormal tener un ministerio de esta naturaleza. Tanto como continúa siendo anormal la situación de la mujer. Mi única crítica a la creación de este ministerio no afecta al objetivo que se plantea, sino al hecho territorial. ¿Qué haremos con las competencias autonómicas, todas ellas soberanas en el tema de la mujer? En este sentido, puede que la mujer gane, y Catalunya pierda, como va siendo habitual…
Tiempo al tiempo, que ya nos darán motivos para la crítica. Pero de momento, Zapatero ha demostrado un nivel de compromiso con la igualdad que resulta muy meritorio. Y ha demostrado agallas, no en vano la foto de Carme Chacón es la última que hubiera imaginado el más pelado del territorio. Sí, insegura, demasiado rígida, quizás con pánico escénico, pero, en su revista a las tropas, Carme Chacón ha protagonizado un capítulo de la historia. Aplausos, ministra.