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¿Ahora sí?, de Miquel Roca i Junyent en La Vanguardia

Publicado en Política by reggio en Abril 15th, 2008

Necesitamos agua, pero nadie quiere trasvases. Necesitamos depuradoras, pero nadie las quiere en su municipio. Necesitamos electricidad, pero la MAT no encuentra por dónde pasar. Necesitamos más cárceles, pero sobre todo lo más lejos posible. Queremos grandes aeropuertos, pero que no causen ningún daño medioambiental, interpretado este por los vecinos más próximos. Se quieren nuevas infraestructuras, pero no hay nada que movilice tanto como intentar evitarlas.

Estamos ante una situación esquizofrénica, que se arrastra desde hace muchos años. Las decisiones necesarias y urgentes se alargan en el tiempo, durante años y años, sin que se sepa exactamente por qué. Y, es más, cuando al final se adoptan, no pasa nada de lo que se había dicho que ocurriría.

Los profetas de la catástrofe no tienen que responder ante nadie por la falsedad de su predicción. Cambiarán de objetivo, y seguirán amenazando sin fundamento ni razón. Y, lo que es peor, se les seguirá haciendo caso como si siempre hubieran acertado.

Estas actuaciones hacen mucho daño a la causa que pretenden defender. El fracaso de las profecías tiende a deslegitimar denuncias que, quizás, en algunos casos, podrían ser más ciertas. Pero el hecho es que muchas cosas se han dejado de hacer por temor a enfrentarse a los profetas del desastre sin fundamento. O, como mínimo, se han retrasado mucho y mucho tiempo. Saber resolver esta situación es obligación de los poderes públicos. La queja no siempre tiene razón.

Si, al final, el agua llega del Ebro, deberá reflexionarse por qué no se había decidido antes. Que el Ebro está donde está y que al área metropolitana de Barcelona le falta agua hacía tiempo que se sabía.

Sobre todo cuando exhibimos con satisfacción que hemos pasado de 6 millones de habitantes a casi 7,5 millones. ¡Y ahora resulta que la solución puede ser tan sencilla y rápida como la de ir a buscarla al Ebro! ¡Como si no se supiera que las quejas van a producirse como en ocasiones anteriores!

Entonces, ¿por qué no se hizo antes? Si era por miedo a las quejas, ahora resulta que eran infundadas. ¿Ahora sí y antes no?

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