Reggio’s Weblog

¿Ahora sí?, de Miquel Roca i Junyent en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 15 abril, 2008

Necesitamos agua, pero nadie quiere trasvases. Necesitamos depuradoras, pero nadie las quiere en su municipio. Necesitamos electricidad, pero la MAT no encuentra por dónde pasar. Necesitamos más cárceles, pero sobre todo lo más lejos posible. Queremos grandes aeropuertos, pero que no causen ningún daño medioambiental, interpretado este por los vecinos más próximos. Se quieren nuevas infraestructuras, pero no hay nada que movilice tanto como intentar evitarlas.

Estamos ante una situación esquizofrénica, que se arrastra desde hace muchos años. Las decisiones necesarias y urgentes se alargan en el tiempo, durante años y años, sin que se sepa exactamente por qué. Y, es más, cuando al final se adoptan, no pasa nada de lo que se había dicho que ocurriría.

Los profetas de la catástrofe no tienen que responder ante nadie por la falsedad de su predicción. Cambiarán de objetivo, y seguirán amenazando sin fundamento ni razón. Y, lo que es peor, se les seguirá haciendo caso como si siempre hubieran acertado.

Estas actuaciones hacen mucho daño a la causa que pretenden defender. El fracaso de las profecías tiende a deslegitimar denuncias que, quizás, en algunos casos, podrían ser más ciertas. Pero el hecho es que muchas cosas se han dejado de hacer por temor a enfrentarse a los profetas del desastre sin fundamento. O, como mínimo, se han retrasado mucho y mucho tiempo. Saber resolver esta situación es obligación de los poderes públicos. La queja no siempre tiene razón.

Si, al final, el agua llega del Ebro, deberá reflexionarse por qué no se había decidido antes. Que el Ebro está donde está y que al área metropolitana de Barcelona le falta agua hacía tiempo que se sabía.

Sobre todo cuando exhibimos con satisfacción que hemos pasado de 6 millones de habitantes a casi 7,5 millones. ¡Y ahora resulta que la solución puede ser tan sencilla y rápida como la de ir a buscarla al Ebro! ¡Como si no se supiera que las quejas van a producirse como en ocasiones anteriores!

Entonces, ¿por qué no se hizo antes? Si era por miedo a las quejas, ahora resulta que eran infundadas. ¿Ahora sí y antes no?

Tagged with:

Lo que gusta menos, de Francesc-Marc Álvaro en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 15 abril, 2008

Ay, ay, qué mala memoria tenemos. Las encuestas anteriores a las elecciones generales destacaban que, entre los electores del PSOE, lo que gusta menos es un pacto de Zapatero con los nacionalistas, todos ellos sin distinción: CiU, ERC y PNV. Antes que un gobierno dependiente de “las insaciables demandas periféricas”, los honrados votantes socialistas españoles prefieren – hay que recordarlo sobre todo en Catalunya- un gran acuerdo con el PP, lo cual nos recuerda aquella consigna tan rancia como actual y verdadera: “Antes roja que rota”. Me sorprende que, desde nuestros pagos, se haga como si este importante dato no existiera. Lo cierto es que lo que está haciendo Zapatero, mostrando sus manos sin ataduras, dará justa satisfacción a esta parroquia. Otra cosa será ver cómo explica el presidente, llegado el momento, el apoyo de Duran y de Erkoreka a unas políticas económicas y sociales que no podrán desplegarse sin el concurso del nacionalismo moderado.

Zapatero recubre su debilidad aritmética en el Congreso de los Diputados con un exceso de autoconfianza. De ahí el aspecto de su nuevo Gabinete, tan repleto de lo que, en terminología decimonónica, serían secretarios de despacho más que ministros o ministras; bastante perfil bajo, mucho club de amigos incondicionales, demasiado marketing (Corbacho es una excepción en el cuadro, pues conoce bien el paño que le ha tocado), y el fajador Alonso corriendo por la banda para asegurar votaciones parlamentarias mientras Solbes controla las cosas de comer.

Sabedor de esta jugada, el entorno intelectual y mediático del PSOE remarca, por activa y por pasiva, la necesidad de asegurar pronto y sin vacilar los pactos de Estado con Rajoy, que el buen votante socialista está muy harto del Estatut, de las selecciones autonómicas y de unas balanzas fiscales que todavía nadie ha visto. “Y si este consenso no se consigue – escribía ayer Enrique Gil Calvo en El País-,hay que renunciar a tales reformas, que no son legítimas ni viables cuando se sacan adelante sin el concurso de la oposición”. Por cierto, en su muy recomendable libro La ideología española,este sociólogo explica que “los socialdemócratas contemporáneos como Zapatero han perdido su antigua fe en la violencia revolucionaria, sin embargo continúan creyendo en las virtudes reformistas del jacobinismo, para lo que implantan nuevas ordenanzas venturosas y benéficas dictadas por decreto desde arriba”. ¿Jacobinismo de nuevo cuño? Los catalanes lo sabemos muy bien, gracias, entre otros fenómenos, a Magdalena Álvarez (algunos me deben varias cenas, pues aposté, en medio del lío ferroviario, que ella seguiría de ministra de Fomento) o a esa ley de Dependencia que, votada incomprensiblemente por ERC, supone la negación de la razón de ser de la autonomía catalana.

¿Cómo ligará la salsa Zapatero? Miren hacia Andalucía y, luego, esperen a que llueva. Aunque sean chuzos de punta.

Tagged with:

¿Está en vías de extinción el editorial?, de Víctor de la Serna en El Mundo

Posted in Medios by reggio on 15 abril, 2008

HOJEANDO ZAPEANDO

El mismo jurado de los Premios Pulitzer que acaba de dejar a Bob Dylan patidifuso concediéndole uno de sus galardones (merecidísimo por este orfebre de la lengua inglesa, todo sea dicho) ha decidido dejar desierto su premio anual a los editoriales de prensa. Uno de los comentaristas del Poynter Institute, Mark Potts, aprovecha esta circunstancia en su blog, Recovering journalist, para reguntarse si «quizá haya un mensaje subliminal» en esa decisión: «Probablemente no es intencionada, pero la conclusión puede ser que el editorial anónimo de un periódico se ha convertido sencillamente en un anacronismo».

Según Potts, los editoriales «tenían algún sentido hace decenios, cuando los periódicos pertenecían a editores que querían promover sus causas personales, o cuando los lectores disponían de muchas menos voces de opinión que les ayudasen a formarse la suya propia». Pero, agrega, hoy los periódicos son de grandes empresas sin temas particulares que defender, y los lectores disponen de una pléyade de opiniones de columnistas, comentaristas de radio y televisión o blogueros. «En esa atmósfera, el sereno editorial sin firma parece superfluo, por muy bien escrito que esté». Y, además, el editorial causa problemas al resto del periódico, porque las contradicciones entre lo que se informa y lo que luego se opina son difíciles de explicar y acaban quitando credibilidad a las informaciones.

Agrega el ex periodista pasado a crítico externo del oficio: «Esa confusión es más aparente que nunca en un año electoral, cuando las páginas editoriales de un diario se ponen a respaldar a candidatos, lo cual es otro anacronismo desgraciado. Es difícil para el lector medio creer que un periódico que ha apoyado al candidato A pueda informar objetivamente sobre el candidato B. Así es la naturaleza humana».

Ultimo argumento: en plena era de recortes de gastos, es un lujo absurdo mantener una sección de opinión y un comité editorial.

No le falta razón a Potts al señalar algunas de las eternas contradicciones entre opinión e información, que pueden desconcertar o irritar al lector. Pero al llevar su crítica hasta la última consecuencia de privar al periódico de su voz colectiva, lo que está haciendo es sumarse al coro de los que sencillamente no creen ya en los diarios impresos ni en su capacidad de encarnar algunos valores, algunas creencias que una parte de la sociedad comparte y que desea ver reflejada en medios que desarrollan, modulan y hacen avanzar esos valores con los que el ciudadano cuenta. Es, en breve, una rendición ante la dispersión y la heterogeneidad de los blogs, convertidos en sustitutos -baratos, eso sí- de los medios de comunicación con vocación de servicio a la sociedad. Es borrar al editorialista del New York Times y proponer como únicos sustitutos a los Matt Drudge o Arianna Huffington de turno…

© Mundinteractivos, S.A.

Tagged with:

El mensaje, de Pedro G. Cuartango en El Mundo

Posted in Política by reggio on 15 abril, 2008

TIEMPO RECOBRADO

El ser humano es capaz de superar grandes adversidades y de luchar contra casi todo, pero hay un enemigo que siempre le vence: su propio carácter. Esto es lo que le ha sucedido a Zapatero al nombrar su nuevo Gobierno: no ha podido con su carácter, como le pasó al escorpión que picó a la rana en mitad del río.

Su manera de ser le ha jugado una mala pasada a la hora de designar los nuevos ministros, ya que da la impresión de que se ha dejado llevar más por sus propios demonios interiores que por un mínimo de racionalidad. Tal vez por su afán de sorprender o quizás para no permitir que nadie se le suba a las barbas, Zapatero ha cometido una serie de errores graves que acabarán por pasarle factura.

El primero de esos errores es restar poder a Pedro Solbes, al que ha dejado a los pies de los caballos al colocar al frente del Ministerio de Industria a Miguel Sebastián, con el que chocó de forma permanente en la pasada legislatura. Desde su despacho en Moncloa, Sebastián torpedeó sistemáticamente muchas de las iniciativas de un Solbes que ha mostrado su enfado al subrayar que su departamento controla el gasto de los demás. No hace falta ser adivino para saber que Solbes y Sebastián van a tener criterios distintos en el ajuste de la economía española que viene. ¿A quién apoyará Zapatero?

Otra decisión difícilmente explicable es el nombramiento de Carme Chacón en Defensa. La nueva ministra es una mujer preparada, inteligente y con experiencia política, pero su perfil pacifista y nacionalista y su avanzado embarazo constituyen una provocación a la cúpula del Ejército español. Zapatero podía haber nombrado a Elena Salgado o a cualquier otra socialista, pero ha optado por poner en el cargo a la que más rechazo iba a provocar entre los militares.

Más difícil todavía es entender por qué ha mantenido en sus puestos a Magdalena Alvarez y Mariano Fernández Bermejo, absolutamente quemados por una desastrosa gestión y con bajísimos índices de valoración en las encuestas. Su decisión sólo se puede entender como un mensaje al partido y a la opinión pública de que él es quien manda y quien decide cuándo un ministro deja sus responsabilidades.

Esta misma filosofía justifica la designación de Bibiana Aído al frente del nuevo y orwelliano Ministerio de Igualdad, cuyo nombre da pavor. Aído tiene 31 años, carece de experiencia y su gran mérito ha sido gestionar la agencia andaluza del flamenco. Por el contrario, todo el mundo pensaba que iba a promocionar al fiel Jesús Caldera, coordinador del programa socialista y candidato a una vicepresidencia del Gobierno con mando en el área social. Le ha defenestrado.

La lógica de todas estas decisiones es su propia falta de lógica política. Aquí reside el mensaje que Zapatero ha querido enviar al partido y a la opinion pública: que el que manda es él y sólo él. ¿Será ésta la esencia del zapaterismo?

© Mundinteractivos, S.A.

Tagged with:

Abril republicano, de José F. de la Sota en El País del País Vasco

Posted in Política by reggio on 15 abril, 2008

Hace 77 años, un 14 de abril, el joven periodista Josep Pla desembarcó en Madrid. Nada más apearse del tren el escritor catalán pudo asistir, en el transcurso de unas pocas horas, al desplome silencioso de la Monarquía y al sorpresivo advenimiento de la Segunda República española. Ahora que tanto se habla de la memoria histórica, releer el dietario madrileño de Pla puede ser una forma excelente de combatir nuestra desmemoria y tal vez un antídoto contra nuestra arraigada propensión a la mitología.

Hora a hora, día a día, el observador va anotando sucesos, personajes, noticias, impresiones, encuentros… A las doce del mediodía Fernando de los Ríos vaticina optimista que, antes de dos años, la República se implantará en España. A las cuatro de la tarde, la bandera republicana asciende lentamente por el mástil del Palacio de Comunicaciones, pero, como no hay viento, la tela cae y solo pueden verse los dos viejos colores conocidos (el morado se esconde entre los pliegues). De la inicial perplejidad, cuenta Pla, se pasa al entusiasmo. La multitud avanza, calle de Alcalá arriba, hacia la Puerta del Sol. Los comerciantes retiran de sus tiendas, más o menos discretamente, cualquier símbolo que los relacione con la Monarquía. Ya no hay proveedores de la Casa Real. En el Hotel Príncipe de Asturias, en la Carrera de San Jerónimo, la bandera republicana cubre la palabra “Príncipe”. El establecimiento se ha convertido en un instante en “Hotel de Asturias”. Suena la Marsellesa. Suena el Himno de Riego. Suena la Internacional. Suenan vivas y mueras y todo adquiere un aire, dice Pla, “de verbena triunfante”. Los funcionarios y las clases altas ven con indiferencia el espectáculo. “Ni la aristocracia -que lo debe todo a la Monarquía- ni el ejército, que sirvió tantas veces de justificación a las instituciones reales, ni las familias ligadas, por tantas razones, al Estado, han dado señales de vida”. En los círculos monárquicos, explica Pla, “se ha dado como un campeonato para ver cuál izaba antes la bandera republicana.” A las seis de la tarde, gracias a Miguel Maura, que pone uno por uno firmes a los gobernadores civiles de la Península, el nuevo régimen está oficialmente instaurado en España. El 10 de enero de 1932 termina Pla su cuaderno de notas con una entrada titulada “Matices del arribismo”. El librito de Pla, ya digo, es una joya.

Sin embargo, la primera localidad donde se izó la bandera tricolor fue Eibar. Tres días más tarde, el 17 de abril de 1931, los alcaldes nacionalistas de Bermeo, Mundaka, Elorrio y Getxo convocaron en Gernika una Asamblea de Ayuntamientos para manifestar su reconocimiento al nuevo régimen y expresar el deseo de los municipios de Vizcaya de “constituir un Gobierno republicano vasco” vinculado a la República española. La Asamblea fue prohibida. Los apoderados de los municipios, no obstante, suscribieron un documento en el que se exponía esta propuesta ligada a la “República Federal Española”. José Antonio de Aguirre habla por lo menudo de este episodio en Entre la libertad y la Revolución.

El pasado domingo, Javier Madrazo y Julio Llamazares celebraron en Eibar el 77 aniversario de la proclamación de la Segunda República. Una República socavada no poco por los comunistas. Ahora Madrazo pide reflexión en EB. Llamazares predica una “refundación republicana” en IU. En el viejo país ineficiente del que habló Gil de Biedma es probable que existan hoy en día demócratas de izquierdas y derechas. Pero me temo que hay tantos monárquicos (no juancarlistas) como republicanos.

Tagged with:

Tópicos sobre el ‘proceso de Bolonia’, de Artur Parcerisa en El País de Cataluña

Posted in Educación by reggio on 15 abril, 2008

Asistimos a muestras de oposición estudiantil al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), más conocido como proceso de Bolonia. Probablemente no se ha explicado suficientemente el por qué, el qué y el cómo de este proceso y ello ha contribuido a la difusión de un conjunto de tópicos donde lo que podría ser sustancial y lo anecdótico, lo que podría ser real y las leyendas urbanas, se mezclan. Analicemos cinco de estos tópicos y contrastémoslos con la realidad.

- 1. Mercantilización: los títulos se adaptan exclusivamente a la demanda laboral, a las necesidades de las empresas. El EEES pretende que los aprendizajes universitarios se ajusten a las necesidades sociales, tanto profesionales como culturales, lo que provoca que el sistema universitario sea más consciente de que debe ofrecer una formación útil para el ejercicio profesional. Sin embargo, las universidades son conscientes de que la enseñanza superior es también un servicio público y tiene una función social. Los títulos no se diseñan sólo en función de las necesidades de las empresas (aunque se tienen en cuenta). Basta con analizar los masters que ya están en funcionamiento o las propuestas de grado que se están elaborando para comprobarlo.

- 2. Se van a eliminar los títulos no orientados al mercado. Se habla de la supresión de títulos, fundamentalmente aquellos menos relacionados con el mercado de trabajo, como las filologías o las humanidades. Lo cierto es que no puede defenderse seriamente que las ocho universidades públicas catalanas ofrezcan un mismo título en el cual se matriculan muy pocos estudiantes. Bolonia aparte, la redistribución, la oferta de títulos conjuntos y una mayor especialización de las universidades es imprescindible, como lo es ofrecer carreras con primeros cursos más transversales que se vayan especializando en los cursos siguientes. Las propuestas de títulos de grado de la Universidad de Barcelona (UB), o de las universidades catalanas en general, muestran el mantenimiento de todo tipo de títulos (incluidos los de humanidades). La no duplicidad de costosas infraestructuras para una muy escasa demanda es algo muy distinto a la eliminación de títulos en función del “mercado”.

- 3. Los masters son muy caros y es casi imprescindible cursarlos. Se dice que la sustitución de diplomaturas y licenciaturas por los nuevos grados hará que la especialización de posgrado resulte imprescindible, y que matricularse en másters es muy caro. Los nuevos grados habilitarán para el ejercicio profesional; si se requiere proseguir la formación es porque la formación a lo largo de la vida se ha convertido en una necesidad -independientemente del proceso de Bolonia-, pero el precio de los masters universitarios en marcha desde hace dos cursos no tiene nada que ver con las cifras que se manejan. Rondan de media los 1.500-1.800 euros por año (150 euros al mes). Son cifras reales. A alguien le puede parecer caro, pero hay que recordar que el estudiantado sigue satisfaciendo una parte muy pequeña de los costes reales (que pagamos entre todos) y que existe un sistema de becas que tiene que irse ampliando. Esto tampoco es nuevo, ya estaba presente antes de Bolonia.

- 4. Adiós al espíritu crítico en la Universidad. Una de las competencias que incluyen los nuevos planes de estudio en fase de diseño es, precisamente, la capacidad de analizar críticamente la sociedad, junto con la capacidad de aprendizaje y responsabilidad, y la capacidad creativa y emprendedora.

No son sólo palabras, sino objetivos que el graduado tendrá que acreditar. La inclusión de estas competencias transversales servirá para reafirmar el papel de la Universidad en el fomento del pensamiento crítico, la cultura de la libertad, el pluralismo y los valores cívicos y sociales propios de una sociedad democrática.

- 5. Elitización: no se podrá combinar estudio y trabajo. Se dice que el estudiantado tendrá que dedicarse a tiempo completo a la Universidad, por lo que quedarán excluidos los que tienen que trabajar. El proceso de convergencia europeo ha centrado la atención en el aprendizaje del alumnado. Que el estudiante aprenda y aprenda bien requiere tiempo, implicación y esfuerzo por su parte, y asimismo, el apoyo constante del profesorado. Cualquier otro planteamiento falsearía la realidad. ¿Cómo compaginar esta constatación con la función social de la Universidad? Exigiendo (de nuevo) un buen sistema de becas y posibilitando que los estudios se puedan seguir con ritmos distintos. Lo que no puede hacerse es pedirle a la Universidad que no garantice los medios imprescindibles para que se aprenda bien, pues estaría incumpliendo su función y su responsabilidad social.

Bolonia obliga a mucho menos de lo que suele atribuírsele, pero es una oportunidad para acometer los cambios que la Universidad necesita plantearse, con o sin Bolonia.

Artur Parcerisa es vicerrector de Política Docente de la UB.

Tagged with:

¿Quién paga la bacanal?, de Joan Coscubiela en El Periódico

Posted in Economía, Política by reggio on 15 abril, 2008

LAS CONSECUENCIAS DEL FIN DEL ‘BOOM’ INMOBILIARIO

Se veía venir que, después de la bacanal de espectaculares beneficios y dinero barato, quienes no han tenido ningún problema para apropiarse privadamente de las ganancias, ahora nos propondrían socializar las pérdidas.

Tampoco había que ser un visionario. Es lo que han hecho toda la vida los ultraliberales, defensores de la eficiencia del mercado cuando se trata de repartir la riqueza entre unos pocos, y contrarios a la intervención del Estado cuando se trata de distribuirla entre la mayoría. Eso sí, cuando ellos tropiezan, víctimas de sus excesos, la intervención del Estado está justificada. En nombre del interés general, faltaría más.

Estos meses se habla mucho de los efectos de la crisis, pero poco de sus causas, que hay que buscar en unos mercados financieros absolutamente opacos y sin ningún control ni regulación eficiente. Tampoco es nuevo: la total libertad para la movilidad de los capitales y la falta de mecanismos de control genera crisis periódicas. Es urgente encarar la regulación global de los capitales. Suena fuerte, hasta iluso, lo sé. Debió de pasar lo mismo cuando, en el tránsito de los mercados locales a los nacionales, alguien propuso regulaciones nacionales para poner orden en el sistema. Pero no hay otro camino, salvo que alguien haya decidido continuar su bacanal en otras mesas. Tras la burbuja de las punto com, la inmobiliaria y la financiera, ¿no estarán pensando en trasladar la especulación a las materias primas -incluido el petróleo- y los alimentos?

Urge un compromiso de los gobiernos para empezar a regular globalmente los mercados de capitales. Lo necesitamos si no queremos que la globalización sin reglas genere cada vez más diferencias sociales entre países y entre personas dentro de cada país. Lo necesitamos si queremos combatir el terrorismo internacional y el local. ¿No es evidente que los flujos económicos del terrorismo utilizan la opacidad de los mercados financieros para mantener sus actividades? Lo necesitamos si no queremos que se acabe cumpliendo el diagnóstico que hizo Manuel Castells hace unos años, cuando vaticinó que la economía criminal ocuparía cada vez más el espacio de la economía legal, y que sustituiría a los estados, empezando por los más débiles.

Asumir que los mercados de capitales se han de regular supone, sin embargo, asumir algunas cosas más. Que los países más ricos no pueden continuar aumentando su riqueza a costa de los pobres. Que el secreto bancario y los paraísos fiscales no pueden seguir siendo la misma autopista por la que circula el dinero de las élites, el negro y el manchado de sangre de las mafias o el terrorismo. Que las reglas del comercio mundial no pueden exigir liberalización a los países emergentes que dependen de sus materias primas, mientras en Europa y en EEUU se sigue subvencionando indiscriminadamente los precios de nuestros productos agrícolas. Que los ciudadanos de los países desarrollados no podemos seguir consumiendo a un nivel muy superior al de nuestros ingresos y nuestros ahorros. Que las empresas que cotizan en bolsa no pueden estar regidas por el dogma de “dar valor al accionista” triplicando su valor no en función de lo que hacen o producen, sino de lo que se ha especulado con ellas. Que los ejecutivos de estas empresas no pueden ser autócratas que no respondan ante nadie, salvo ante el Dios Mercado.

Pero mientras lo logramos -lo lograremos-, ¿qué debemos hacer? De momento, negarnos a socializar el coste de la bacanal. No se pueden utilizar recursos públicos para tapar los agujeros provocados por tiburones financieros que han olvidado que cuando se compra al final del ciclo y a precios astronómicos, el riesgo de pinchar es importante.

Es evidente que los riesgos son muchos. En términos de reducción de los ingresos de las comunidades autónomas, pero no hemos de mirar atrás, sino construir modelos de financiación en los que los ingresos de municipios y autono- mías no dependan del grado de especulación inmobiliaria de sus territorios. También en términos de destrucción de empleo, y eso supone que se han de utilizar los recursos públicos para mejorar la inserción laboral de estas personas y ampliar la red de protección social. También nos hemos de negar a que se aproveche la crisis para profundizar en políticas de desregulación laboral o de ajuste. No necesitamos otra reforma laboral, porque las causas no están en las leyes laborales y porque no es necesario cambiar las leyes cada año: solo hace falta que se cumplan. Tampoco necesitamos ajustes salariales. Es cierto que la inflación es muy alta y perjudica a los sectores industriales exportadores, pero la causa de la inflación no son los salarios. Y menos los de los sectores, como la hostelería, que combinan salarios más bajos y elevados beneficios.

Este es el momento de utilizar los recursos públicos no para continuar alimentando la espiral especulativa, sino para minimizar los riesgos del ajuste. Estas políticas necesitan un sistema fiscal fuerte y justo, y un cambio en el modelo de financiación de las Administraciones Públicas. Y para lograrlo, lo primero que hay que hacer es guardar en un cajón todas las promesas electorales de rebajas de impuestos y de cheques-ayuda indiscriminados. Eso sí, sin dejar de trabajar por la regulación global de los mercados de capitales.

Joan Coscubiela. Secretario general de CCOO Catalunya.

Tagged with:

Orígenes y sexos, de Javier Ortiz en Público

Posted in Política by reggio on 15 abril, 2008

Tanto el nombramiento de nueve ministras (más que ministros) como la distribución geográfica de sus orígenes natales han merecido diversos elogios, no necesariamente merecidos.

Empezaré por lo de los orígenes geográficos. Obviamente, no cabe excluir que un mandatario muestre particular sensibilidad hacia los problemas y necesidades de su tierra de origen, pero tampoco lo contrario. Con cierta frecuencia, parecen dispuestos a confirmar que no hay peor cuña que la de la propia madera. Los vascos hemos tenido muestras llamativas de ello. Recientemente, la de Jaime Mayor Oreja. (Podría citar varias más. A decir verdad, lo que me resultaría más peliagudo es señalar alguna de signo contrario.)

La composición paritaria del Consejo de Ministros entre hombres y mujeres (al 50%: recordemos que otro hombre, llamado José Luis Rodríguez Zapatero, también se sienta en él, y no en condiciones de igualdad, precisamente) es un buen planteamiento de base, sin duda. Así debería suceder en todos los órdenes de la vida política, económica y social, y ello sin necesidad de forzar la marcha espontánea de las cosas. Pero no es así, y merecen respaldo los afanes por corregir las injusticias históricas.

Pero también en esto resulta preferible curarse en salud, en lo que a cada caso concreto se refiere, porque sabido es que el hecho de ser mujer no vacuna contra casi nada. No sólo en política, pero muy destacadamente en política. Los ejemplos abundan, empezando por el de Margaret Thatcher y terminando por el de Condoleezza Rice, con pausa modesta en figuras de ámbito local, como nuestras inolvidables Isabel Tocino y Ana de Palacio. En el nuevo Gobierno figuran mujeres, algunas con creciente peso, que no son nuevas en estos menesteres y que han mostrado en el pasado una clara inclinación por opciones, sobre todo económicas y medioambientales, que inquietan a las organizaciones que defienden la sostenibilidad y la explotación racional de los recursos.

Su labor habrá de ser juzgada con igual rasero que se aplique a la de sus compañeros de gabinete.

Igual, insisto: incluyendo sus vestimentas, sus peinados y las llamadas telefónicas a sus papás.

Tagged with:

Los adornos jurídicos y las ilegalizaciones, de Manuel F. Trillo en Gara

Posted in Política by reggio on 15 abril, 2008

Ciertamente tiene razón Javier Sádaba al calificar de «adorno jurídico» los autos y resoluciones judiciales que se producen contra los partidos independentistas vascos, pero también es cierto que el combate en esta sociedad -y en la grecorromana- se ventilaba en parte en los foros en que la dialéctica jurídica era la espada. Cansa mucho ver los autos de Garzón o de Marlaska, son aburridos y tramposos, hacen que el Derecho sea el instrumento que siempre ha sido al servicio del poder (en Sumeria o en Nueva York), y de la justicia una prostituta que se arrastra por calle Larios sin andrajos porque se los han vendido al mejor postor en la almoneda de las persecuciones e inquisiciones. Y dejando la literatura a un lado, tengo que decir que entiendo a Sádaba, pues a mí también me cansa tanta vulgaridad y ordinariez jurídica emanada de la Audiencia Nacional como excrecencias inmundas. Imagino cómo es el aliento de Garzón y de Marlaska, de Guevara y de Bermúdez (y otros que se pueden concretar más adelante, al modo de Garzón).

Aún así, el debate jurídico no es una cuestión baladí. Digo más, cuanto más se acercan las personas a las cuestiones jurídicas -no importa cuál sea su credo inicial, pues no hay que prejuzgar- más espantadas quedan al ver de qué modo tergiversan, tuercen y retuercen los preceptos jurídicos estos individuos -que como Garzón- les queda demasiado grande el título de jueces. Son malandrines, filibusteros y ladrones de las prendas que debieran vestir a la justicia. Pero en España, en esta España sin cabeza, no se sabe de nada parecido ni en los tiempos pasados, y mucho menos en los recientes.

Es realmente vergonzoso lo ocurrido en los días 5 y 6 de febrero de 2008 en la AN. Es lamentable y es muy duro pensar que cualquier ciudadano esta sometido a esta incuria jurídica de los magistrados que presiden sus salas. Ya sabemos que es una práctica habitual que un ciudadano entre como testigo -obligado por tanto a decir la verdad- y que salga como imputado. Por lo que advierto que cuando alguien se encuentre ante un magistrado de esta catadura diga sencillamente lo que le salga del alma, siempre saldrá más barato. Pero ya el colmo de los colmos es ese sainete en que interviene el «mequetrefe» Garzón dictando medidas cautelares contra un partido político (ANV) cuando aún no hay imputada ninguna persona física de tal partido.

¿Qué es lo que realmente nos refiere este proceder, que el inquisidor ya ha decidido que el citado al potro o a «capítulo» (a la AN en este caso) es ya culpable? Y se olvida el muy necio de imputar antes a los miembros físicos del partido, y tiene que ser el abogado defensor de los dirigentes de ANV quien diga que no es posible procesalmente actuar de este modo. ¿Qué responde el magistrado Garzón? No se amilana y resuelve inmediatamente: pues si no hay imputados, ahora mismo se imputa a estos tres que han venido esta mañana. Es tan ridículo, tan poco serio, tan escasamente profesional, que cualquiera a quien se le explique este proceder y se le ponga en situación se echa las manos a la cabeza. Alguno ha llegado a comentar: «pues menos mal que no pasaba yo por allí».

La Justicia española está en el descrédito absoluto; muchas son -cientos- en todos los ámbitos -sea civil, penal, socio-laboral…- las sentencias que dan vergüenza. Y esto es en lo que realmente hay que educar a la población, pues el mayor conocimiento permite valoraciones sin prejuicios, sin tópicos, y no creo que sea buen mensaje decir que los asuntos jurídicos son meros adornos -aunque en el proceso contra los independentistas vascos haya adornos, y más que adornos pura basura jurídica- porque entonces jamás se entendería de qué modo se organizaría la convivencia. Pero este es tema para debatir y exponer con mayor cuidado en otro momento. Por lo que Sádaba acierta cuando se levanta con ira contra los magistrados y contra sus malabarismos, señalando precisamente que se alejan del noble ejercicio del juez, para convertirse -como este Garzón, y ya van…- en un trilero con el Código Penal en la mano.

Ahora son los vascos, ahora los comunistas vascos, ahora los independentistas, ahora los republicanos, ahora los sindicalistas, ahora… Cuando vengan a por ti no quedará nadie. Bueno, sí, quedarán Garzón, Rubalcaba, Zapatero, Zaplana y los mariachis españolistas; los demás estarán recluidos -por su bien y para que no se hagan daño- en los campos de concentración habilitados al efecto. Como diría mi amigo Ouladali, «Dios es misericordioso».

Mientras tanto, EHAK, ANV, todos sus miembros y todas sus actividades, son perseguidas con trampas y con esa apariencia de juridicidad que tanto les encanta a los indocumentados, los ignorantes y los demócratas creyentes, que aún así irán a votar el 9 de marzo para validar el sistema corrupto en el que vivimos.

Y en esta España que poetizara Blas de Otero no hay voces que se levanten contra la injusticia y las mentiras judiciales. ¿Dónde están esos intelectuales de pacotilla, los políticos y los sindicalistas, los revolucionarios hombres y mujeres? En esta España hay un desierto para la justicia, por eso prevalece el crimen (tomen nota los mencionados, porque son cómplices), y la oficina principal se encuentra en la Audiencia Nacional.

Manuel F. Trillo. Profesor.

Tagged with:

El pánico a la libertad, de Luis Bandres, Baleren Bakaikoa y José Manuel Castells en IzaroNews

Posted in Política by reggio on 15 abril, 2008

Habrá que pedirle perdón anticipado a Erich Fromm por la utilización, si bien ligeramente cambiado, del título de uno de sus libros más conocidos; libro en el que desarrolla fundamentalmente el concepto de la libertad en el individuo y consecuentemente el miedo que esta libertad genera. Pues bien, en este trabajo el tema va a ser no el individuo como tal, sino el pánico que algunos partidos políticos, nos referimos al PSOE (aunque parezca mentira) y al PP (si bien aquí más consecuentes que los anteriores, teniendo en cuenta su procedencia, así como la de muchos de sus líderes), tienen a que se conozca libremente qué opina la ciudadanía vasca sobre la organización política de su futuro.

Si nos acercamos a cualquier manual de teoría política veremos que con unas u otras palabras todos coincidirán en que la democracia es una forma de gobierno de una colectividad en que las decisiones que afecten a la comunidad son adoptadas mediante mecanismos de participación de sus miembros, bien directamente (democracia directa), bien por representación delegada (democracia indirecta). Es claro que, para que pueda darse lo anterior y en un sentido amplio, democracia es una forma de convivencia social en la que todos los habitantes son libres e iguales ante la ley.

Estrictamente hablando la forma más pura de representación se da cuando uno se representa a sí mismo, esto es, la democracia directa; ahora bien a nadie se le escapa que cuando una sociedad adquiere un determinado volumen esta vía, aunque deseable, es imposible de poner en práctica, de ahí que se haya tenido que recurrir al otro modelo. Ante esta situación, existen países que han previsto medios para que para determinados temas de particular relevancia se pueda conocer la opinión de todos y cada uno de los ciudadanos. A este respecto, Suiza ha sido calificada como el mejor ejemplo de sistema político moderno cercano a la democracia directa y así en los últimos ciento veinte años más de 240 iniciativas han sido sometidas a referéndum.

Desde esta perspectiva, los partidos políticos no tendrían que ser sino correas de transmisión, en lo dos sentidos. Así, tendrían que intentar conocer las opiniones y problemas de los miembros en ellos encuadrados, así como de los ciudadanos que a ellos les votan y en ellos depositan su confianza, si no al cien por cien, sí en mayor medida que a otros partidos. Y por otro lado, proponer programas (esto ya lo hacen, si bien algunos a veces se olviden de cumplir lo prometido). Pero, en cualquier caso y ante temas de particular importancia, el conocimiento de la opinión ciudadana es requisito previo de cualquier planteamiento que se considere democrático. Ahora bien, los partidos políticos también tienen el peligro del endiosamiento, es decir, de creerse poseedores de la verdad, de saber lo que el pueblo necesita (¿hay que recordar la famosa frase de: “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”?), de concluir que no hace falta ninguna consulta sobre tema concreto alguno, de.que ellos ( es decir, sus dirigentes) ya conocen el sentir y querer ciudadano, sin necesidad de consulta alguna Ahora bien, a esto no se le llamaba “democracia” sino “despotismo ilustrado”, es decir, aunque ilustrado “despotismo”.

Por otro lado, para que un pueblo se pueda considerar democráticamente gobernado es necesaria la existencia de una cultura democrática, de un saber aceptar unos resultados cuando estos sean mayoritarios con naturalidad y esto no se improvisa. Así, leíamos recientemente la siguiente frase que hacemos nuestra: “En aquellos países que no tienen una fuerte tradición democrática, la introducción de elecciones libres por sí raramente ha sido suficiente para llevar a cabo con éxito una transición desde una dictadura a la democracia”.

Estamos en Euskadi, en el 2008, y aunque llevamos más de un cuarto de siglo de democracia formal, persisten desde la dictadura algunos problemas no solucionados y entre ellos no es el menor el de “alcanzar la paz y abordar la solución del conflicto vasco”, como el pasado año ya planteaba el lehendakari. En este sentido, el que se le plantee a la sociedad vasca una consulta para conocer su parecer al respecto de un tema de gran calado no sólo es oportuno, sino condición previa para una convivencia verdaderamente democrática.

Algún partido político, queriendo ejercer su “despotismo ilustrado”, para oponerse a la consulta mencionada ha argumentado el que esta daría pie a la división entre los ciudadanos vascos. Nada más lejos de la realidad, porque o esta división ya existe y esta consulta lo único que haría es ponerla encima de la mesa, pudiendo, entonces, y conocido su peso, arbitrar los medios para corregirla; o no existe, y entonces no hay cuestión.

Y esto es, quizá, a lo que temen esos partidos de obediencia centralista, que patentizada la no existencia de división ciudadana y que la mayoría de ciudadanos de Euskadi considere su mayoría de edad democrática para poder ser dueños de decidir sobre sus destinos y cómo hacerlo, se les puede acabar el poder presentarse ante Europa y el mundo de más amplia tradición democrática como defensores únicos de la lucha antiterrorista, con una, a lo que parece, sagrada Constitución que establece en su art. 2º el que esta “se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española”, como si esta fuera un principio intocable, una ley física de aplicación aquí, pero no en Canadá o Gran Bretaña, por ejemplo y, además, por si fuera poco y por si acaso, su art. 8º dirá: “Las Fuerzas Armadas…tienen como misión…defender su integridad territorial…”, se entiende, al margen de la opinión de sus ciudadanos y por si acaso… Este y no otro, es el pánico de esos partidos que no quieren saber lo que la ciudadanía piensa, el conocer la realidad, ya que puede que esta no sea coincidente con lo que a ellos les conviene.

Luis Bandres, Baleren Bakaikoa y José Manuel Castells. Profesores de la UPV/EHU.

Un ‘chaval de 75 años’: el autor de la mejor explicación de la crisis subprime dice que “de economía no sé nada”, de la Redacción de El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 15 abril, 2008

“De economía no sé nada. Me propuse escribir un diccionario sobre la actual crisis financiera para poder entenderla yo”. Son las humildes palabras del genial autor de la mejor explicación en castellano sobre la crisis subprime que comenzó en EEUU y que, como tan bien explica su texto, amenaza al señor que ha ingresado su dinero en “caja de ahorros de su pueblo, San Quirico de Safaja, una Institución seria”.

Desde aquí animamos a su sencilla lectura, disponible en este enlace, que contiene la última actualización del diccionario en abril, que aún no está colgado en su blog. En ella, dice cosas como la siguiente: “Para que estéis tranquilos y no tengáis complejo de inferioridad porque no entendéis nada, os copio lo que ha dicho Jaime Caruana, ex Presidente del Banco de España, Director de un Departamento del FMI (Fondo Monetario Internacional) y responsable de un equipo del FMI que ha elaborado un informe sobre la crisis. Habla del peligro de la expansión imparable de instrumentos financieros con “estructuras cada vez más complejas y difíciles de entender”. Comentario: Ya veis que lo que os pasa a vosotros pasa en las mejores familias”.

El autor de este texto se llama Leopoldo Abadía, “un chaval de 75 años, con 12 hijos y 35 nietos”, ingeniero industrial, ex profesor de política de empresa del IESE durante 31 años y presidente de Grupo Sonnenfeld. Empezó hace tres años a elaborar un diccionario de vocablos “hecho sin ningún criterio, pero que a mí me ha servido cuando lo hacía sólo para mi uso”.

Lo que menos se imaginaba Abadía es que su explicación de la crisis financiera 2007-2008 iba a propagarse como la pólvora a través de Internet. Que economistas, profesores, gurús de todo pelaje, periodistas y analistas financieros varios se iban a rendir de hinojos ante la claridad de sus palabras. Él lo explica así:

“Llegó 2008 y empezó a salir el tema de las hipotecas subprime y todos esos chanchullos (…) mandé el Anexo a algunos amigos míos. Uno de ellos, exultante de gozo porque lo había entendido, se lo mandó a unos cuantos amigos suyos. Al cabo de unos días, mi hijo Fernando recibió el papel, enviado por una amiga suya, que lo había mandado a no sé cuánta gente. Por supuesto, en el documento no ponía que el autor era yo, porque nunca se me había ocurrido hacerlo público”.

“La cosa se estropeó más cuando Nacho Giral, a quien no conozco, que es el Director General de Atrapalo.com, una Agencia de viajes on line, lo publicó en su blog particular. ¡¡Y tuvo 7.000 visitas el primer día!! Como tampoco decía quién era el autor, mi hijo Fernando escribió a Nacho diciéndole que era yo. Inmediatamente, Nacho añadió una nota diciendo que el autor era yo, y que, por cierto, era un crack, lo que demuestra, entre otras cosas, que Nacho es una buena persona. La gente empezó a poner sus comentarios en el blog de Nacho Giral. Mientras tanto, la explicación de la crisis ya había aparecido en otros blogs y había recibido noticias de personas de Estados Unidos, de Holanda y de no sé cuántos sitios más”.

“Los comentarios han llenado por ahora unas 100 páginas. No los he leído, porque, si dicen que les gusta, pienso que soy Milton Friedman, y si dicen que no les gusta, puedo ofenderme gravemente. Mi hijo Gonzalo, que tiene una Agencia de Comunicación, es el que los ha recogido. Me ha contado algunos, muy divertidos. Empecé a recibir peticiones de suscripción y, de repente, me encontré con 50 suscriptores “oficiales” (gratis todos, por supuesto) y tropecientos mil no oficiales. Ya veis que la cosa se me fue de las manos, en primer lugar, porque nunca pensé lo que iba a ocurrir. Ahora, mis hijos se lo han tomado muy en serio, han registrado el Diccionario y han creado un blog: www.leopoldoabadia.blogspot.com, en el que está el Diccionario y al que puede acceder el que quiera”. Por cierto, lo actualiza el último día de cada mes.

Uno de los capítulos más interesantes del ya famoso texto es el siguiente: “Alguien ha calificado este asunto como ‘la gran estafa’. Otros han dicho que el Crack del 29, comparado con esto, es un juego de niñas en el patio de recreo de un convento de monjas. Bastantes, quizá muchos, se han enriquecido con los bonus que han ido cobrando. Ahora, se quedarán sin empleo, pero tendrán el bonus guardado en algún lugar, quizá en un armario blindado, que es posible que sea donde esté más seguro y protegido de otras innovaciones financieras que se le pueden ocurrir a alguien. **Ayer oí que, para el futuro, lo mejor será pagarles el bonus a los inventores de los instrumentos estructurados (MBS, CDO, etc.) con instrumentos estructurados que ellos mismo hayan inventado. (Me pareció muy buena idea.)

“Las autoridades financieras tienen una gran responsabilidad sobre lo que ha ocurrido. Las Normas de Basilea, teóricamente diseñadas para controlar el sistema, han estimulado la titulización hasta extremos capaces de oscurecer y complicar enormemente los mercados a los que se pretendía proteger”.

“Los Consejos de Administración de las entidades financieras involucradas en este gran fiasco, tienen una gran responsabilidad, porque no se han enterado de nada. Y ahí incluyo el Consejo de Administración de la Caja de Ahorros de San Quirico. Algunas agencias de rating han sido incompetentes o no independientes respecto a sus clientes, lo cual es muy serio”. Leopoldo Abadía ha adelantado a El Confidencial que una próxima actualización de su diccionario se dedicará a la ética.

Tagged with:

Resaca de una gestión imprudente, de Enrique Badía en Estrella Digital

Posted in Economía by reggio on 15 abril, 2008

Además de estar estrechamente relacionados, los principales protagonistas de la situación económica tienen en común padecer las consecuencias de una gestión imprudente… por no decir algo peor. De eso vienen el bloqueo de los mercados financieros y la práctica paralización del sector inmobiliario, no de una desafortunada casualidad. Y por ello indignan algunas cosas que se dicen, escriben y proponen para salvar determinadas empresas o incluso todas las aquejadas de dificultad.

La primera reflexión de cualquier observador veterano es que ha vuelto a pasar. La euforia de años de crecimiento ha empujado al sistema financiero —bancos y cajas— a prácticamente forzar a clientes y no clientes a aceptar créditos, con la consiguiente relajación de los sistemas de gestión del riesgo en todos los planos: desde la financiación de proyectos a la cobertura de operaciones de fusión o adquisición, pasando por los créditos hipotecarios y de consumo a particulares. Ha faltado, pues, debida prudencia con la vista puesta en la posibilidad de que el ciclo alcista pudiera flexionar.

Lo del sector inmobiliario tampoco encierra novedad. Sabido es que se trata de una actividad que propicia el enriquecimiento vertiginoso, con márgenes hasta cierto punto insólitos en cualquier otra, dejando aparte las que se desenvuelven fuera de la legalidad. En cierto modo, se podría decir que encarna la versión hispana del sueño americano, estando como está plagado de tránsitos desde la modesta supervivencia al exhibicionismo más ostentoso, sin solución de continuidad. No se puede negar, de ningún modo, que en la última década cualquiera que se haya movido en esta rama de actividad —y las colaterales— se ha forrado, por expresarlo en término coloquial. Aunque no es menos cierto que más de uno corre el riesgo de acabar arruinado… o no.

La cuestión estriba en cómo cada quien ha gestionado la dilatada etapa de prosperidad. Algunos —no demasiados— lo han hecho con criterio prudente y podrán estar afrontando la parálisis actual del mercado echando mano de las copiosas reservas acumuladas. El resto —mayoría—, sumergido en la euforia de la multiplicación acelerada de recursos generados, no sólo no ha tenido en cuenta la eventualidad de un cambio de ciclo, sino que ha extrapolado los índices de progresión para embarcarse en aventuras imprudentes, por calificarlas de forma suave.

Con creciente intensidad, unas empresas inmobiliarias se han lanzado a adquirir otras, con valoraciones estratosféricas, pagando con fondos en gran medida aportados por entidades financieras enormemente implicadas en la efervescencia del sector. Pero, al llegar el frenazo, las cañas se han vuelto lanzas y los entusiastas financiadores han cerrado la espita de los fondos con la misma celeridad con la que, meses atrás, prestaban todo tipo de facilidades para cubrir la operación.

La realidad de hoy es que muchas cuentas no se pueden pagar. Los sepultados bajo una montaña de deuda para configurar grandes imperios inmobiliarios carecen del maná que aportaba un mercado catapultado al alza. Y las entidades acreedoras sólo piensan en no ampliar un euro el riesgo alegremente contraído cuando todo apuntaba a inacabable prosperidad.

Ha habido mucha imprudencia y lo malo es que las consecuencias, las de antes y las de ahora, distan de acabar repartidas como correspondería. En otras palabras, la juerga la han disfrutado unos pocos, pero la resaca va a ser general.

ebadia@hotmail.com

Tagged with:
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.