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El interbancario vuelve a secarse ante el temor a nuevos quebrantos de entidades, de Eduardo Segovia en El Confidencial

Publicado en Economía by reggio en Abril 14th, 2008

La semana pasada se encendían de nuevo las alarmas para los millones de hipotecados españoles: el Euribor a un año volvía a dispararse hasta máximos del año en el 4,756%. Esta nueva escalada responde a una nueva congelación del mercado interbancario por culpa de la inesperada liquidación de tres fondos de Lehman Brothers por valor de 1.000 millones de dólares, todo un mazazo para la incipiente recuperación de la confianza en el mercado. Y esto deja a los pies de los caballos a las entidades con necesidades más acuciantes de liquidez, como algunas cajas de ahorros.

Por supuesto, en la subida del Euribor también influye la confirmación por parte del presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, de que no habrá bajadas de tipos a medio plazo con una inflación como la actual, por mucho que grandes firmas como Citigroup auguren una bajada de 0,75 puntos. El Euribor a un año cerró marzo en el 4,59% y llegó a caer al 4,329% en febrero, aunque todavía se mantiene por debajo del cierre de 2007 (en el 4,793%).

Pero los expertos en el mercado monetario consultados aseguran que es el impacto de Lehman el que ha vuelto a congelar los préstamos entre entidades. Y no sólo es Lehman: la semana pasada también asistimos a la suspensión de un pequeño banco alemán. Pero ahora es mucho más doloroso, porque llega justo cuando parecía que todos los bancos habían limpiado por completo sus balances de activos con problemas, es decir, que la crisis no iba a ir más allá. Por eso, los analistas auguran que esta vez a llevar más tiempo recuperar la confianza. Vuelve la situación en que nadie se fía de nadie y sobrevuela el fantasma de otro Bear Stearns. “Mucha gente en EEUU está convencida de que vamos a ver otro colapso de un gran banco de inversión; el rescate de Bear por parte de la Fed sólo ha servido para retrasarlo”, afirma un analista.

El Wall Street Journal aseguraba el viernes que la Fed se ha convertido en el prestamista de preferencia para los bancos norteamericanos, cuando hasta hace unos meses era un estigma acudir al banco central; “Los bancos prefieren pagar una prima por los fondos del banco central antes que arriesgarse a comprometerse con otros bancos por el riesgo de contrapartida que se percibe en el mercado”, explica este periódico.

Así las cosas, la semana pasada los bancos pagaron un 2,82% en la subasta de liquidez de la Fed a 28 días, cuando el Libor (tipo interbancario de Londres) para el dólar se encontraba al 2,72% para el mismo plazo. Lo cual significa que en realidad no ha dinero disponible al tipo que marca el Libor.

En España, la cuerda cada vez se tensa más

¿Y España? Nosotros no somos ajenos a esta congelación del interbancario, sino todo lo contrario: aquí la situación es más grave todavía por nuestro factor agravante de la crisis internacional, es decir, el estallido de la burbuja inmobiliaria. Que ya empieza a tener un impacto claro en el aumento de la morosidad, como pusieron de manifiesto las cuentas de Banesto la semana pasada -pese a que el beneficio mantiene la inercia del crecimiento-.

La desconfianza es total en el mercado, pese a que entidades con grandes excesos de liquidez, como La Caixa o ING, estén rentabilizándolas en este mercado. Pero los especialistas de este mercado aseguran que lo están haciendo “con mucha cautela, a plazos muy cortos y mirando mucho a quién prestan el dinero”. ¿Y quién lo demanda? Pues la mayoría de las entidades, en especial “las cajas que se han metido en una expansión más agresiva financiada con apalancamiento, que son las que tienen que hacer frente a los gastos financieros más elevados”, asegura una fuente bien informada.

La ‘recongelación’ del interbancario está haciendo que muchas entidades busquen otras formas de financiación, pero aunque ha vuelto a abrirse el mercado mayorista de emisiones, de momento está reservado únicamente a las entidades más grandes: hasta ahora, han emitido sólo Santander y Caja Madrid. Mientras esto no cambie -y no tiene pinta de hacerlo a corto plazo, a las entidades españolas no les quedará más remedio que hacer lo mismo que las americanas: acudir al banco central en busca de liquidez a cambio de las cédulas y titulizaciones que han emitido en los últimos meses y que no han podido colocar en mercado. Y así, hasta que Trichet cierre el grifo. Entonces vendrán los problemas de verdad, según opinión unánime en el sector.

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