Los poderes de Miguel Sebastián, de Manel Pérez en La Vanguardia
LA VENTANA INDISCRETA
Una de las principales ocupaciones intelectuales de Miguel Sebastián -a partir de mañana, flamante ministro de Industria (y Energía) del nuevo Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero- durante los últimos meses ha sido el análisis de las características y la duración de las principales crisis inmobiliarias ocurridas en el pasado, tanto en España como en el resto del mundo. Sin duda, Sebastián tendrá ahora un diagnóstico sobre los efectos de la actual debacle del sector sobre la economía española, así como sobre las medidas que será necesario adoptar para hacerle frente y evitar que contamine al resto de la actividad. Se trata de un asunto clave que gravita sobre la definición del conjunto de la política económica.
En estas horas posteriores a la designación del nuevo Gabinete, lo relevante es que será precisamente una persona próxima a él, Beatriz Corredor, que le acompañó en las listas a la alcaldía de Madrid, quien asumirá la cartera de Vivienda. También es revelador que la nueva cartera de Ciencia e Innovación, ocupada por Cristina Garmendia, una vasca con la que Sebastián no tiene relación directa, ha sido diseñada por él en sintonía con su idea de cómo profundizar el cambio de modelo de la economía española, desde el tocho y la baja productividad a la alta tecnología.
Que Miguel Sebastián iba a ser uno de los nuevos ministros del Gabinete de Zapatero estaba cantado en los ambientes políticos. Lo verdaderamente sustantivo de su nombramiento es el papel que desempeñará en el seno del Gobierno. El perfil definitivo que Zapatero ha esculpido para el equipo económico es bastante más complejo de lo previsto. Con Pedro Solbes, nuevamente vicepresidente segundo y ministro de Economía, el presidente ya pactó antes de las elecciones que reforzaría su papel y que tendría menos interferencias desde el ámbito más puramente político. Tal vez se pueda interpretar en estos términos la salida de Jesús Caldera, el hasta ahora ministro de Trabajo y adalid del gasto social durante la anterior legislatura. Pero Solbes se refería a Sebastián y la Oficina Económica del Presidente, que este dirigió hasta las últimas municipales y con la que el ministro de Economía mantuvo conocidas discrepancias. Sin embargo, en el Gobierno que se establecerá mañana, la presencia, influencia y competencias de Miguel Sebastián se constituyen como un eje de política económica en sí mismas.
El primer elemento de prueba sobre la cuestión será la definición de la política energética. Más específicamente, del modelo empresarial y las posibles fusiones en el sector. Sebastián fue en el pasado un defensor de la política de creación de grandes empresas españolas en este ámbito. En línea con esta idea, apoyó la opa de Gas Natural sobre Endesa y defendió que se trataba de una operación conveniente para los intereses españoles. Solbes, en cambio, más preocupado por las regulaciones europeas y la competencia, era contrario a casi cualquier fusión.
No se tiene noticia de que ninguno de los dos haya cambiado de posición desde entonces, mientras que las empresas han seguido preparando movimientos y tan sólo están a la espera de la toma de posesión del nuevo Gobierno para explicar sus ideas y conocer las del Ejecutivo. Ahora parece evidente que este emitirá mensajes diversos, no únicos o coincidentes. Además, ahora hay muchos más agentes implicados en la movida que cuando Gas Natural dio el paso adelante, lo que eleva la complejidad de la reorganización y la trascendencia de la opinión del Gobierno.
El nombramiento de Miguel Sebastián como responsable de Energía modifica la relación de fuerzas entre los implicados. Solbes había dado por hecho que sería un ámbito de su competencia, y se lo había comunicado a algunos de los altos cargos de Industria en la última época de Joan Clos. Pero no ha sido así y Sebastián va a desembarcar con su propio equipo, diferente del actual.
La otra consecuencia de la remodelación ministerial en el ámbito económico podría tener que ver con la sucesión de Solbes en el caso de que el alicantino decidiera abandonar el Gobierno a mitad de la legislatura. Hasta ahora se consideraba segura la elección de David Vegara como heredero. Una especie de Solbes II. A la vista de los cambios anunciados ayer, no hace falta ser muy imaginativo para ver que Rodríguez Zapatero cree que las cosas no deben ir obligatoriamente por ese camino.
¿Pero alguien se cree que Zapatero ha puesto a Sebastían en el Gobierno por su valia? Simplemente, se la debía y punto. Solbes se puede preparar (lo sabe), Sebastián va a por su puesto.