Mujeres en la política, de Justino Sinova en El Mundo
EL REVES DE LA TRAMA
La entrada de mujeres en la actividad política se ha frenado ligeramente este año si tomamos como dato su presencia en las cámaras legislativas nacionales. En la IX legislatura recién estrenada, el Congreso cuenta con 127 diputadas, que representan el 36% del total. Este contingente es seis veces mayor que el que formaban las 21 mujeres que participaron en la legislatura constituyente (1977-1979), pero es menor que el número de mujeres que ocuparon escaño en la anterior legislatura, la VIII, que fue de 146, el 41%, récord hasta el momento, y que el de la legislatura precedente, 132. En el Senado se ha registrado también una ligera inflexión, con 72 mujeres, el 28% del total, tres menos que hace cuatro años.
Este retroceso es seguramente transitorio y nada significativo, pues la entrada de la mujer en la vida política española ha sido más bien una irrupción a la vista de cómo ha evolucionado en los 30 años de democracia. Si se proyecta esa evolución, no está lejos la fecha en que las mujeres sean mayoría en el Congreso, como ya lo son en algunas situaciones: en muchas aulas universitarias son mayoría, cuando no rotunda mayoría, y esa proporción se extenderá más bien pronto que tarde a los ámbitos laborales.
Para calibrar la importante presencia de la mujer en la política española sólo hay que echar un vistazo a la actualidad y comprobar el protagonismo de notables mujeres en circunstancias bien distintas:
- Nunca se había planteado en España con tanta cercanía que un gran partido pudiera ser dirigido por una mujer. Esto no es un pronóstico sobre la iniciativa de Esperanza Aguirre, pues ni siquiera sabemos si decidirá disputar la Presidencia del Partido Popular a Mariano Rajoy, sino una constatación del crecimiento de una opción femenina reservada hasta ahora a escenarios menos públicos. Es cierto que Manuel Fraga pensó en Isabel Tocino como su sucesora tiempo ha, pero aquello no pasó casi de un deseo.
- Soraya Sáenz de Santamaría ha ascendido en el PP al nivel más alto alcanzado por una mujer con su designación como portavoz parlamentaria. Mujer de la nueva generación, con sólo 36 años, hace unas legislaturas no habría dado ese salto pese a su formación académica excelente.
- En la segunda sesión parlamentaria de la investidura destacó la mujer que se ha hecho con un escaño mediante una campaña imaginativa en la que el esfuerzo ha paliado la falta de dinero. Rosa Díez va a dar mucho juego esta legislatura. Es una voz nueva, crítica y fuerte que habla con extraordinaria claridad y que va a brillar mucho más de lo que correspondería a un solitario escaño.
- El tanteo realizado por Esperanza Aguirre puede haber animado a Monserrat Nebrera a pensar en disputar la Presidencia del Partido Popular en Cataluña a Daniel Sirera. Joven e impetuosa, Nebrera es otra mujer que está pidiendo paso.
- Es muy probable que Elena Salgado u otra mujer se convierta en la primera ministra de Defensa, algo impensable hace sólo unos años. Pero resulta que ya el ministro de Defensa nombró una secretaria de Estado, Soledad López, y una subsecretaria, María Victoria San José, lo que sin duda fue una apertura de caminos.
Sólo son unos ejemplos, cuya rutina va restándoles carácter de noticia. La presencia de la mujer en los primeros lugares de la política ya no es una sorpresa. Constatémoslo. Y dispongámonos a observar cómo su número va a seguir creciendo de forma imparable.
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