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Pactos y apaños, de Francesc-Marc Álvaro en La Vanguardia

Publicado en Política by reggio en Abril 8th, 2008

Tanto si se anuncian como si no durante el debate de investidura que comienza hoy, los habrá. Se ven venir, como algo inexorable que ha de servir para superar lo que fue, en 2004, una victoria inesperada del PSOE y una derrota nunca digerida por el PP. Habrá, claro está, lo que en Madrid llaman pactos de Estado. Con ellos, Zapatero busca asentar su mandato tras las turbulencias de la primera legislatura, mientras a Rajoy le pueden servir para marcar perfil propio y ganar autoridad sin que parezca que cede, lo cual le va muy bien para frenar la contestación interna. No serán pactos fáciles pero llegarán y, además, se verán como la plasmación de la asistencia mutua entre dos personajes unidos por la necesidad de matar al padre. Zapatero usará su segunda oportunidad para demostrar a la vieja guardia felipista que lo suyo va más allá de lucir una flor en el trasero, y Rajoy no tiene más remedio que aprovechar la nueva partida para borrar su imagen de mero empleado de Aznar.

Además de la política antiterrorista, están sobre la mesa asuntos que reclaman arremangarse de verdad como la reforma de la justicia, la polémica política hidrológica, o la errática agenda de Asuntos Exteriores. En el plano institucional, aguarda la reforma constitucional (con enfoque autonómico en el Senado) y urgen la renovación del Consejo General del Poder Judicial y la del Tribunal Constitucional, convertidas ambas instancias en desprestigiados campos de batalla bipartidista. A primera vista, la gran dificultad de Zapatero será equilibrar estos deberes con el despliegue de las políticas del día a día mediante apoyos concretos de CiU, PNV y demás “periféricos”, sobre todo en el capítulo económico y social, que será prioritario. Sin olvidar que un asunto tan controvertido como la financiación autonómica, que interesa mucho a Catalunya, solapa la lógica partidista con los intereses territoriales. En esta pugna, Andalucía es el vigilante de la viña, con derecho a veto y con el privilegio de pillar mediante argucias. Aquí pueden frustrase muchas expectativas, empezando por las del PSC.

El hilo conductor de los pactos de Estado, si escuchamos lo que se cuenta en Madrid, es la pretensión de Zapatero de “liderar un proyecto nacional” para “asegurar la cohesión social y vertebrar la pluralidad de España”. Cuando se habla de “vertebración” y de “proyectos nacionales”, los llamados a la mesa son únicamente los “partidos nacionales”. A los otros, se les ofrecerá el plato precocinado para que se apunten al final; lentejas, o las tomas o las dejas. Al pasar de la supuesta “España plural” al “proyecto nacional”, Zapatero deberá buscar nuevas maneras para amarrar la gobernabilidad. En algunos casos, el Gobierno tal vez deje que los nacionalistas se cuelguen una medallita, sin pasarse. Pero ya no hablaremos de pactos sino de apaños, para ir tirando. A menos que algo inesperado dé a CiU, dentro de un tiempo, un interruptor que hoy no tiene.

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