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Errores de ayer, problemas de hoy, de Justino Sinova en El Mundo

Posted in Política by reggio on 4 Abril, 2008

EL REVES DE LA TRAMA

Dos de los errores cometidos por el Gobierno de Rodríguez Zapatero en la legislatura anterior le pasan factura estos días. La no ilegalización de parte de las candidaturas de ANV, una de las firmas políticas de ETA, ha transformado la incoherencia de entonces en una debilidad ante el terrorismo. La anulación del Plan Hidrológico Nacional, incluido el previsto trasvase del río Ebro, le impide ahora dar una solución lógica a la grave sequía de Barcelona que pasaría por un trasvase de las aguas del río Segre, tan al alcance de la mano. A veces, la historia guarda estas venganzas y se vuelve contra quien en su día no resolvió.

El conflicto originado en el Ayuntamiento de Mondragón por negarse el PNV a secundar la moción de censura del PSE contra la alcaldesa y permitir así el gobierno de la organización etarra tiene un primer e indiscutible culpable: el propio PNV, que no se unió a los demócratas para echar de los puestos municipales a quienes apoyan el terrorismo. Pero tiene un lejano y no menos determinado culpable en el Gobierno Zapatero, que no cumplió con su deber cuando tuvo que hacerlo y permitió -mediante su renuncia a impugnarlas- que unas candidaturas de la tapadera etarra ANV concurrieran a las elecciones mientras otras eran alejadas por aplicación de la ley de las oportunidades que brinda la democracia a quienes respetan la legalidad.

Zapatero actuó calculadamente para no perjudicar la marcha del que llamaba proceso de paz, que, pese a sus desvelos, concluyó con el fracaso anunciado por todos los que advertían de la irresponsabilidad de negociar con terroristas. En ese clima, permitió que los antidemócratas movidos por la banda etarra abusaran de la democracia, pese a todas las evidencias que proclamaban que estaba metiendo al enemigo en casa. Muy poco tiempo ha tenido que pasar para que la insensatez haya quedado al descubierto, con el añadido del dolor que causa que esos agentes del mundo etarra se manifiesten como lo que son ante el cadáver de la última víctima del terrorismo, el ex concejal socialista Isaías Carrasco.

La angustia que exhiben los responsables de la Generalitat de Cataluña ante la falta de recursos para luchar contra la sequía en Barcelona no sería hoy un grito en todos los informativos si no se hubiera cometido la irresponsabilidad de negar el agua sobrante del Ebro a las comunidades de Valencia y Murcia y a la provincia de Almería. Aquella sentencia insolidaria -y ciertamente inconcebible- de Pasqual Maragall que tanto le celebraron -«Ni una gota del Ebro para el sur»- ilustra hoy el tremendo error de blindar las aguas de un río para las tierras ribereñas. El trasvase del Segre es una solución lógica para Barcelona, pero choca con la demagogia hecha ley entonces. Tiene razón Francesc Baltasar, consejero catalán de Medio Ambiente, cuando dice, para justificar su proyecto de llevar agua en tren, que «todo vale contra la sequía». Sí, todo vale, menos la solución más al alcance, que es repartir el agua mediante trasvase, por culpa de un insuperable error.

Lo peor de los errores es, con todo, consolidarlos. Ahora se puede hacer poco contra los electos de ANV, que no pueden ser despojados de su puesto representativo aunque sí de sus cargos. Pero sí puede el PSOE exigir al PNV un comportamiento decidido, claro y demostrado contra los terroristas y sus amigos. Y puede, por supuesto, cambiar su nefasta política del agua, que sólo genera problemas. ¿Difícil? Sin duda. Pero más difícil lo tienen quienes sufren las consecuencias de tales errores.

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