El PP, inquieto por el silencio de Rajoy, de Carmen del Riego en La Vanguardia
Malestar ante el mutismo del líder sobre la nueva cúpula y el discurso que seguir
Ya no se trata de saber quiénes serán los portavoces del PP en el Congreso y en el Senado, que también. O que las quinielas cada vez tengan más candidatos, ya que a Esteban González Pons, Juan Costa, Soraya Sáenz de Santamaría o Manuel Pizarro, que han sonado desde el principio, se han sumado en las últimas horas los de José María Michavila e incluso Luisa Fernanda Rudí.
Pero no es sólo eso. El silencio de Mariano Rajoy y la falta de directrices hace que la mayoría de los dirigentes del PP no entienda qué está ocurriendo y se sienten perdidos sobre el discurso que hay que seguir esta legislatura, si duro o de oposición constructiva. Porque lo que se temen es que no haya discurso.
En el PP, sus dirigentes se sienten huérfanos y dibujan un panorama desolador en la calle Génova. Incluso de “vacío de poder”, describen algunos, con un secretario general, Ángel Acebes, que ha dado un paso atrás, y cuyo futuro se desconoce, y un presidente, Mariano Rajoy, que lleva cinco días en el despacho y aún no ha dado ninguna indicación. Nadie sabe con quién está hablando Rajoy, porque si de algo se quejan los dirigentes del PP es de que no han hablado con él. Los únicos con quienes se sabe que ha despachado son con Ángel Acebes, que debe poner en marcha la preparación del congreso del PP, que tendrá lugar la segunda quincena de junio, y con Eduardo Zaplana. Pero hasta el todavía portavoz en el Congreso, aunque lo sea en funciones, demostró ayer, ante los medios de comunicación, que Rajoy no ha soltado prenda sobre su línea que seguir, y por eso, cuando se le preguntó por si se deberían hacer públicas las balanzas fiscales, el portavoz popular señaló: “Debo limitarme a contar eso, y pido comprensión”. Se refería a la negativa del PP a ceder un puesto en la Mesa del Congreso a los nacionalistas, el único mandato que ha recibido de Rajoy, nada más.
Ese silencio de Rajoy, que ha provocado un gran malestar y desorientación entre los dirigentes del PP. Malestar del que es consciente el líder popular, que decidió ayer, para paliar su ausencia pública, viajar hoy a Calahorra, una semana después del atentado contra el cuartel de la Guardia Civil de esa localidad riojana.
En determinados sectores del PP hay verdadera preocupación sobre la situación del partido, que todavía ni siquiera ha hecho un análisis de los resultados electorales, y se corre el riesgo, dicen, algunos de que “la crisis se cierre en falso”, lo que puede crear desafección.
Si bien el entorno más próximo a Rajoy mantiene que no pasa nada porque durante esta semana la iniciativa la lleve el PSOE y Zapatero, que “para eso ha ganado las elecciones”, los segundos y terceros escalones del partido temen que el silencio de su presidente sea consecuencia de que no tuviera “plan B” si no ganaba, para estar al frente del partido, con lo que pueden perder mucho tiempo en “encontrar el discurso”. Esto, temen, puede ser rentabilizado por Zapatero y ser letal para el PP.
Y puede ser letal porque si a algo da lugar ese silencio y esa orfandad es a que cada uno vaya por su lado en el discurso, y voces como las de Alberto Núñez Feijoo o Jordi Moragas pidan una renovación que no se sabe si Rajoy está dispuesto a afrontar.
Un silencio que alienta que salgan candidatos alternativos a Rajoy para presidir el PP. Así lo ha anunciado Cristina Castro, militante del PP desde el 2004, que considera que la actual dirección no ha sabido llegar a la sociedad, y que debería conseguir 300 avales para presentar su candidatura.