Cataluña y el País Vasco decidieron, de Fernando González Urbaneja en Estrella Digital
Los resultados globales de las elecciones de ayer son evidentes: Zapatero seguirá gobernando con más holgura que antes, con varias arquitecturas de pactos parlamentarios que pueden ser sucesivas y alternativas. Y el PP seguirá siendo el primer partido de la oposición, con seis asientos más y con posición de bloqueo de las mayorías reforzadas de 3/5 que requieren algunas decisiones.
Pero al margen de esa música general y del debate interno que se abra en el Partido Popular, referido al liderazgo del partido, dos de los hechos sobresalientes ocurridos ayer tienen como escenarios Cataluña y el País Vasco. En ambas comunidades los socialistas han dado un salto adelante, al liderazgo indiscutible en ambas. Hay que tener en cuenta que el voto nacional no se corresponde con el autonómico, pero las ganancias socialistas son muy apreciables con respecto a cuatro años atrás.
De hecho los cinco escaños adicionales del PSOE se producen en el País Vasco (+1) y en Cataluña (+4). Los 25 escaños socialistas catalanes reabrirán el debate del grupo parlamentario propio para el PSC aun a costa de dejar al PSOE como segunda fuerza parlamentaria con 144 escaños, nueve menos que los populares. Pero el acontecimiento catalán en el derrumbe de los dos partidos del tripartito: Esquerra se quedará con 3 diputados, sin grupo parlamentario, encuadrado en un complejo grupo mixto al que Rosa Díez va a dar color y emoción. Lo mismo vale para Iniciativa por Cataluña, que se ha quedado en la mitad, con un solo diputado y sin grupos de referencia una vez que sus primos de IU se han quedado con un solo escaño, el peor resultado de su historia.
¿Cómo sigue el tripartito catalán? ¿Hay que ir pensando en un anticipo electoral en Cataluña, incluso antes de que se pronuncie el Constitucional sobre el Estatuto? ¿Cómo espera articular Zapatero la relación con CiU en Cataluña y en el Parlamento español?
Y tan complejo o más es el panorama vasco. Los socilistas se han alzado con el 38% de los votos, once puntos más que los nacionalistas del PNV e incluso más de seis puntos por delante de la suma de votos del PNV y EA, partido este último que ha perdido su tradicional diputado y que ve reducido el número de votantes a la mitad.
Los amigos de los terroristas han con seguido que su tradicional 10% de seguidores se quedara en casa, la participación en el País Vasco se ha quedado en el 65%, diez puntos menos que la media nacional y que la participación del año 2004. Pero lo más relevante es que el PNV ha perdido más de seis puntos, casi 120.000 votantes. Con 320.000 el PNV ha cosechado el peor resultado de su historia y no parece que puedan culpar a Imaz de ese desastre.
Zapatero puede decir que mientras su antecesor José María Aznar fue un excelente agitador y animador de los votos nacionalistas, él ha conseguido reducirles el espacio considerablemente. Pero éstos son datos que merecen un análisis menos apresurado.
Zapatero ha mejorado su posición; Rajoy también, pero la ventaja es para el primero.