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Adiós a la euforia, de Luis Arias Argüelles-Meres en La Nueva España

Publicado en Política by reggio en Marzo 10th, 2008

El actual Presidente, a pesar de la oposición tan torpe y crispada que tuvo, no alcanzó una victoria cómoda. Don Mariano, no obstante, las múltiples contradicciones de Zapatero, no se ganó la confianza del electorado. Ninguno de los dos líderes tenía motivos para una euforia desmedida, y así lo escenificaron, al tiempo que en este país se consolidó, más que nunca, el bipartidismo.

Tras los resultados, hay un resquicio para la esperanza, y es que Zapatero, como dio a entender en su primera comparecencia, tras conocerse los resultados, haya aprendido de sus errores, que los tuvo de bulto. No sólo somos la especie que tropieza muchas veces en la misma piedra; el género humano también sabe aprender de los errores, tal y como atestiguan la experiencia y el método científico.

Esperemos también que Rajoy haya aprendido, primero a aceptar una derrota política, y, en segundo lugar, a hacer una oposición en donde tenga más presencia su proyecto de país que la crispación y el discurso catastrofista.

De otro lado, Llamazares recibió hoy una lección inequívoca por parte de su electorado, que, de momento parece llevarle camino de la dimisión, lo que sería digno y acertado.

Zapatero no podrá alegar bisoñez en el problema vasco, ni tampoco en la conformación de la política territorial, lo que no debe implicar renuncias, pero sí planteamientos diferentes. Sus bazas más importantes, que alguien recordaba el otro día, como son el republicanismo cívico y la España plural, tienen su potencialidad, pero de forma cabal y con responsabilidad. En lo primero, aunque a algunos nos gustaría que tuviese más presente a Azaña que a Petit, hay cosas por hacer. Y, en lo segundo, hora va siendo ya de que la izquierda a la que en teoría representa ponga sobre la mesa su idea de España, cuya tradición literaria es extraordinaria y admirable, una idea de España tan alejada de la charanga y pandereta, como de las alegrías irresponsables ante las reivindicaciones de discursos esgrimidos por tigres de papel.

Y, en cuanto a Rajoy, aparte de aceptar democrática y dignamente su derrota, le convendría cambiar su discurso en torno a algunos de los asuntos que han sido más polémicos a lo largo de estos últimos 4 años, la llamada memoria histórica, por ejemplo, pues la ciudadanía no parece haber detectado ese odio y ese rencor por el hecho de dignificar la memoria de miles y miles de españoles que sufrieron, muerte, cárcel, exilio y persecución. Dignificación de la memoria que enarbolan los nietos de los olvidados, y que no es, por tanto, un lamento de nostálgicos agonizantes.

Con IU reducida a lo testimonial, con el PNV en pequeño retroceso, con el batacazo del partido de Carod, aumentando sus escaños el PSOE y el PP, la mayoría absoluta está del lado del bipartidismo. Para la salud democrática convendría que el caciquismo y la corrupción fueran seriamente combatidos, aunque, con perdón de Zapatero, nos sobran los motivos para ser escépticos al respecto, aunque, con perdón de Rajoy, tengamos nuestras reservas con respecto a una claridad de ideas cuyos vuelos no vayan más allá de los dominios de don Pero Grullo.

Y, como coda final, lo que pasó en Asturias merece un análisis aparte. Gabino de Lorenzo ha reconocido su derrota. Tendrá ocasión durante estos 4 años de demostrar a sus gentes que cuenta con un discurso en el que está dentro todo un proyecto para Asturias en el que los localismos están aparcados. Parece claro que se confió demasiado, un hombre que estaba acostumbrado a ganar. La FSA está de enhorabuena por haber vencido a un adversario político que desde el 91 a esta parte los vino derrotando. A ver si los socialistas asturianos se hacen merecedores esta vez de su victoria política.

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