Trece provincias y una participación del 72% permitirían el vuelco electoral, de Federico Quevedo en El Confidencial
Trece provincias tienen la clave para que en la calle Génova sueñen con un triunfo mañana. La participación, en cambio, no es tan importante, ya que, según los últimos análisis de que dispone el partido de Rajoy, incluso con una participación alta, en torno al 72%, es posible creer en el cambio. Con todo, los analistas de Génova son prudentes y piensan que un escenario de victoria corta del PSOE es, en principio, el más razonable a la vista de cómo ha evolucionado el voto en las últimas semanas.
Uno de los aspectos que los técnicos del PP destacan estos días es la firmeza del suelo electoral del PP, lo que lleva a Génova a confiar en la imposibilidad de una mayoría absoluta de los socialistas: “Para eso, nosotros tendríamos que tener entorno a 8 millones de votos, y no parece que vaya a ser así”, afirman. Uno de los factores que ha hecho al PP en los últimos días confiar en la posibilidad de un vuelco es el voto por correo: tradicionalmente crece cuando la abstención nacional es más alta. Y ha crecido un 17%.
La apuesta más fácil es la de que el PSOE obtendría una victoria con no más de diez escaños por encima del PP, e incluso con menos, lo que dificultaría sobremanera la legislatura y, probablemente, acortaría su duración. Un escenario de 161/167 escaños para el PSOE y 155/158 escaños para el PP, asumiendo una tasa implícita de participación del 72,4%.
Pero, ¿es posible que gane el PP? Difícil, pero no descartable. La distribución de los principales escaños en disputa se concentra en trece provincias en las cuales la diferencia de votos, con relación a los comicios del 14-M de 2004, oscila entre los 500 y los 1.500 votos. Esto resta fuerza relativa al argumento de la participación, medido en términos absolutos. El PP considera que puede obtener escaños adicionales en las siguientes regiones:
Andalucía: En 2004, logró 15 diputados y creen poder ganar uno más en Almería, Jaén, Cádiz y Málaga. Esta es la autonomía donde se eligen más diputados, 61 frente a los 47 de Cataluña y los 35 de Madrid.
Madrid: Los populares extrapolan el resultado de las pasadas elecciones locales y autonómicas a las generales. Consideran que el voto del PP en la ciudad-región está muy consolidado. Sus expectativas son pasar de 17 a 19 diputados.
Comunidad Valenciana: El PP espera lograr dos escaños más, uno en Alicante y el otro en Valencia.
En Murcia, los populares dan por seguro que obtendrán el escaño adicional derivado del cambio en el censo electoral. Para ello les bastaría repetir la votación lograda en las últimas elecciones generales, lo que es muy probable. Esta región uniprovincial es un bastión popular, hoy por hoy inexpugnable.
Cataluña: Es el flanco más débil del PP. Los resultados del 2004 fueron nefastos (6 escaños de los 47 en juego). Es improbable que ese escenario se repita pero también lo es que el centro-derecha nacional logre alcanzar los 12 diputados que obtuvo en 2000. En este contexto, la estrategia popular es recuperar un diputado en Barcelona, Lérida y Gerona, donde los perdió en 2004 por un margen de votos muy estrecho.
En Ciudad Real, Pontevedra y Teruel también cree el PP que puede recuperar un escaño.