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Sin novedad, señora baronesa, de Luis Arias Argüelles-Meres en La Nueva España

Publicado en Política by reggio en Marzo 4th, 2008

Lo mejor de Zapatero, que estuvo más contundente ante los ataques que la vez anterior. Lo mejor de Rajoy, su semblante repetido de retranca ante los postulados del antagonista. Replicaba mejor con gestos que con palabras. Lo peor de ambos, que apenas se habló de futuro.

¿Alguien puso sobre la mesa, no ya una solución, sino simplemente el esbozo de un proyecto ante los grandes problemas de este país: por ejemplo, la vertebración territorial; por ejemplo, el terrorismo; por ejemplo, el empleo en la población más joven?

El pasado ocupó más que el presente y aún más que el futuro. ¿Alguien se acuerda de aquella frase que decía: «Estás mintiendo, Marcelino»? Pues eso.

Réplicas de Rajoy como hachazos. Ciertamente, el plebiscito del presidente vasco para octubre es un problema, pero no es justo al responsabilizar de ello al actual Gobierno, cuyo plan rechazó en el Parlamento. No es de recibo lanzar cañonazos, sobre todo, apuntando en dirección equivocada. Para atacar hace falta elegancia. Hablamos del arte de la esgrima dialéctica.

Rajoy volvió a insistir en educación, olvidando que en 8 años de Gobierno no atajaron el desastre. Zapatero insiste en las becas, el inglés y las nuevas tecnologías, pero no reconoce el fracaso de la LOGSE a esta parte. Tiene razón don Mariano cuando habla de la necesidad del esfuerzo, así como de la autoridad del profesorado. ¿Y? ¿De veras hay voluntad por ambas partes en reforzar el sistema educativo y no renunciar a ciudadanos críticos? ¿De veras hay propósito de acabar con la endogamia universitaria?

Idea de España que Rajoy reprocha a Zapatero no tener clara. Posiblemente acierte. Habría que preguntarse, sin embargo, cuál es la suya. Y, por cierto, ¡qué triste ausencia por parte de ambos de referencias a nuestra literatura y a nuestros pensadores! ¡Qué bagaje más pobre intelectualmente arrojaron ambos debates!

Éste fue el examen de septiembre. En el mejor de los casos, se rozó el 5, ese 5 que se concede con magnanimidad no exenta de malestar por parte de quien califica.

¿Quién salió mejor parado en el debate? Sólo me atrevería a aventurar que Zapatero estuvo menos apagado que la otra vez, más respondón, mientras que Rajoy se mantuvo en su línea.

Y, en cuanto a las promesas, que fueron pocas, y no muy creíbles, éstas siguen estando aguadas cuando nadie se compromete contra la corrupción, ni contra los problemas que seguimos arrastrando desde hace décadas, como la financiación de los partidos, ley del suelo y ley electoral.

La lucha contra el cambio climático prometida por Zapatero, que es una apuesta contra las políticas que atacan al medio ambiente, es muy difícil de aceptar viendo lo que se hace en Asturias por parte de ayuntamientos y Gobierno autonómico.

Y Rajoy volvió a su niña, discurso sentimentaloide de culebrón. Perseveró en el error.

Examen de septiembre en busca del aprobado ramplón. Que se les podrá conceder cerrando los ojos, en espera de Godot, es decir, del milagro.

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