La cultura según Zapatero, de Luis María Anson e El Mundo
CANELA FINA![]()
Para la alta sabiduría de José Luis Rodríguez Zapatero, Pedro Duque, Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat son la Cultura española. No regatearé yo el elogio a ninguno de los tres. Serrat ha figurado desde tiempos de la dictadura entre mis cantautores favoritos.
Pero, coño, la Cultura española es una pizca más que esos nombres que apoyan a Zapatero, aunque el presidente la reduzca a sus conveniencias políticas. Que Rajoy no supiera replicarle al líder circunflejo en sus delirios culturales no significa que el reduccionismo zapateresco no haya provocado la sonrisa de muchos.
Aparte Duque, Sabina y Serrat, tal vez reconozca Zapatero que la Cultura española está representada en la Universidad, alma mater de la nación. Catedráticos y profesores forman el tejido más denso de la expresión cultural de nuestro país.
La Cultura española, además de Serrat, Sabina y Duque, está presente en las Academias, no sé yo si Zapatero se mostrará conforme. En la Real Academia Española, en las Reales Academias de la Historia, de Bellas Artes, de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, de Ciencias Morales y Políticas, de Medicina y en el resto de las Academias, hombre, convengamos que hay algunos intelectuales que, por elección, representan a la Cultura española.
Además de Sabina, Serrat y Duque, tal vez condescienda Zapatero a reconocer que la Cultura española está presente en las Fundaciones especializadas y también en los centros de investigación públicos y privados, en los que científicos de muy varias disciplinas contribuyen con su trabajo a robustecer la ciencia de nuestra nación.
También el espléndido periodismo cultural con publicaciones de muy vario género significa algo en la Cultura española, amén la presencia en ella de Sabina, Serrat y Duque.
Y, finalmente, los millares de artistas, de poetas, de dramaturgos, de novelistas, de ensayistas, de filósofos, de pintores, de escultores, de arquitectos, de músicos, de cantantes de ópera, de cineastas, de científicos, de investigadores que trabajan por su cuenta, habrá que convenir que nutren ese océano vastísimo de la cultura española, una de las tres o cuatro más importantes del mundo actual, merecedora de que no se la limite a los nombres que apoyan políticamente a Zapatero.
La carcajada que el mundo cultural español soltó cuando el presidente circunflejo redujo la cultura española a Duque, Serrat y Sabina se escuchó hasta en las ruinas del Partenón. La soberbia, la liviandad, la frivolidad y la ausencia de rigor forman parte de la insoportable levedad del ser Zapatero. Tal vez el presidente pueda engañar a los incautos. Pero el vastísimo universo cultural jamás ha estado ni con un sólo político ni con una sóla política. La Cultura es otra cosa y, desde la literatura a la ciencia, desde la pintura a la música, desde la arquitectura a las artes cinematográficas, nutre sus raíces en la libertad y la independencia, no en apoyar al nefelibato Zapatero.
Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española
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