Esta noche, Solbes-Pizarro: algo más que un debate de teloneros, de Antonio Casado en El Confidencial
Esta noche, Solbes y Pizarro, Pizarro y Solbes, cara a cara en Antena 3. Mucho más que insignes teloneros de los debates anunciados del titular (Zapatero) con el aspirante (Rajoy) para los días 25 de febrero y 3 de marzo, en cuya trastienda -un día de estos alguien lo contará con detalle-, se han detectado extrañas maniobras, curiosas situaciones en la improbable frontera de lo político y lo periodístico, y no pocas mezquindades.Pero hoy lo que toca es celebrar el cruce del vicepresidente del Gobierno, Pedro Solbes, y el inesperado elefante blanco de la derecha, número dos de Rajoy en las listas del PP por Madrid. Distintos y distantes en la genética, la biografía y el estilo. Dos formas de conducir. Pizarro, deportivo, rápido y competitivo. Puede salirse en una curva. Solbes, tranquilo, solvente y premioso. Puede llegar más tarde pero garantiza la llegada.
El debate promete. No se lo pierdan. Un servidor de lo público frente a un triunfador en el mundo de los negocios.
Manuel Pizarro (Teruel,1951), hijo de un falangista utópico con aversión a la Monarquía, ex presidente de Endesa, que en su calidad de abogado del Estado colaboró con los socialistas en la expropiación de Rumasa (1983). Y Pedro Solbes (Alicante, 1942), doctor en Ciencias Políticas, cinco idiomas, que ocupó cargo de comisario europeo a propuesta de José María Aznar.
Aparte de los contenidos o la temperatura que pueda alcanzar, el debate de esta noche (22,00), moderado por Gloria Lomana, nos debe hacer ver que, cuando se actúa de buena fe y se confía en los profesionales, no es tan difícil cumplir con un derecho de los ciudadanos, que al tiempo es un deber de los candidatos a gestionar los intereses públicos.
Con ese derecho no pueden especular los partidos políticos, las cadenas de televisión, los entes corporativos ni nadie. No deben, por ser precisos. Pero mientras ese derecho no se regule por ley, mientras estos debates no se institucionalicen, para hacerlos previsibles y obligatorios, mediante reglas previamente pactadas y luego plasmadas en la correspondiente norma legal, lo más fácil es que vuelva a ocurrir lo mismo en la organización de los debates Zapatero-Rajoy. Me refiero al desmarque de las dos grandes cadenas privadas de televisión en la difusión de un acontecimiento político de primer orden.
Con cierta lógica, las dos cadenas mencionadas se han negado a ser convidadas de piedra en puesta en pie de un proyecto para el que ambas están muy bien pertrechadas de medios materiales y humanos. El debate de esta noche entre Solbes y Pizarro servirá, entre otras cosas, para demostrarlo. No es bueno convertirlas en postes de repetición. Con ninguna de las dos se ha contado. Y de ahí el desistimiento de ambas, así como el enrarecimiento del ambiente en los medios profesionales.