Reggio’s Weblog

La tensión, de David Gistau en El Mundo

Publicado en Política by reggio en Febrero 15th, 2008

AL ABORDAJE

La explicación tal vez sea que la ex-ministra Trujillo se pasó su mandato dando fiestas para aquellos okupas de los que defendió «el estilo de vida alternativo». El ya famoso ático con vistas podría haberse quedado como las osamentas de los navíos varados en las playas de Costa Esqueletos. Y entonces habría sido necesaria la reformilla de 250.000 euros. Para que Bermejo, al entrar en su chiscón remozado a capricho, acertara a decir lo mismo que Nerón cuando inauguró la Domus Aurea: «Por fin puedo vivir como un ser humano».

Para eso, para que los redentores de los descamisados puedan vivir como seres humanos, como señoritos con coartada moral no muy distintos de los que descubrieron la lubina y las tiendas de Adolfo Domínguez cuando el saqueo del felipismo, el PSOE necesita ganar las elecciones. Y para ganar las elecciones, lo que conviene es que «haya tensión», como le confesó ‘Zetapé’ a Gabilondo en plena relajación post-coital, enlazadas las manos de ambos y susurrándose palabras de amor.

Y a todas ésas, ¿por qué le conviene la tensión a Zetapé, cuando debieran bastarle su aureola de profeta y la sonrisa circunfleja, como de hare-krishna que cuando pasa la hucha en nombre de un mundo mejor no es para pedir una moneda, sino un voto? Porque fueron la tensión y la bronca posteriores al atentado del 11-M, y no la confianza en un proyecto, las que le hicieron presidente. Y ese voto sobre el cual se sustentó, el del «Pásalo», es por definición abstencionista y sólo se moviliza en circunstancias muy excepcionales, de urgencia nacional, cuando la temperatura es tal que el poder depende de una operación de agitación y propaganda en la que cabe incluso la invención de terroristas suicidas y de un golpe de Estado inminente. Así, consciente de que su suelo electoral es movedizo, y de que de algún modo hay que convocar a los chavales del «Pásalo» ahora desactivados y encima cabreados por el impuesto revolucionario de la sección cultural, Zetapé necesita recrear en el plano retórico toda la tensión que se hizo terrible verdad por culpa de Al-Qaeda. Necesita el clima embravecido igual que los gringos de 1898 necesitaban el hundimiento del Maine. Para así, con ‘Pepiño’ haciendo de Randolph Hearst sin ortografía, poder cuajar un lenguaje amarillista que azuce a los electores por el miedo al enemigo que está a las puertas. Dispuesto a recortar derechos, a dar paseíllos civiles, a reprimir homosexuales, a estabular inmigrantes e incluso, como anunció el insigne Cuerda, a fundar una teocracia anacrónica que nos devuelva a los tiempos del sílex. A Zetapé le «conviene la tensión» porque sólo en circunstancias excepcionales, reales o impostadas, encuentra su propio hueco. Un país rutinario, hecho de inercias del sistema y de sosegadas confrontaciones de proyectos, no tardaría en descubrir todas sus desnudeces.
© Mundinteractivos, S.A.

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