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Los usuarios de la Sanidad deben exigirle al Gobierno que entregue los documentos sobre la sanidad pública, que tienen, hace ya meses, patronal y sindicatos, de Juan Vega en su Weblog

Posted in Asturias by reggio on 10 Febrero, 2008


El Comentario TV anunciaba en la tarde del sábado que “un total de 18 asociaciones de la comarca del oriente forman parte de la plataforma de usuarios del Hospital de Arriondas. Un colectivo que surgió por iniciativa de los ciudadanos del oriente, bajo el lema ‘Nos merecemos un hospital mejor’ y al que posiblemente en los próximos días, se unan diez asociaciones más de la comarca, tal y como avanzó hoy, en declaraciones a Europa Press, el portavoz de la plataforma de usuarios del Grande Covián, Domingo Goñi”. Txomin Goñi Tirapu, presidente de la Agrupación de Colectivos Asturianos, es un actor plurifuncional que intenta aglutinar, en los más diversos frentes, a la dormida ciudadanía asturiana; una tarea de titanes. Ya iba siendo hora de que los ciudadanos asturianos empiecen a exigir públicamente que el Gobierno publique, dé a conocer, los datos reales sobre la situación del sector que más nos afecta a todos, y que el propio ejecutivo reconoce en privado que camina hacia la quiebra, si es que ésta no es ya un hecho.

Una oleada de opiniones de los vecinos del Oriente, que claman por la integración de la Fundación privada que administra el dinero público destinado a Arriondas, en la red pública de hospitales, contrasta con las posiciones de la administración y sus defensores, partidarios de mantener la situación como está, es decir, en el limbo de las situaciones absurdas. ¿Por qué este empeño? Muy sencillo: porque el Principado tiene una prioridad bastante más urgente que Arriondas, evidentemente aplazada para después de las elecciones, como es el inicio de la reconversión sanitaria con la privatización parcial de los servicios, tal y como está pensada –de manera no muy clara- en el diseño del nuevo HUCA de La Cadellada, que si algo está claro en su vaporoso plan funcional, es que va a suponer una brutal reducción de camas, con relación al actual hospital de El Cristo, cuyo servicio de urgencias -al igual que el de Cabueñes y los demás-, vive a veces situaciones de auténtico colapso.

Asturias, apenas un millón de habitantes, con una población envejecida y en claro retroceso, que ni siquiera es un foco de inmigración a pesar de la elocuente inversión de su pirámide demográfica, expulsa a sus jóvenes más capacitados fuera de sus fronteras, puesto que en la España federalizada, su gobierno no se siente cualificado para desarrollar una apuesta industrial que vaya más allá de almacenar gas y carbón en Gijón, para ir creando centrales de ciclo combinado, tal y como reconoce el candidato socialista al congreso de los diputados Álvaro Cuesta, en una elocuente declaración realizada en El Comercio. Los patéticos polígonos “tecnológicos” de Asturias, apenas si acogen un par de empresas dedicadas a la innovación, puesto que la única oferta tecnológica son puestos de trabajo para ingenieros “ochocientoseuristas” que pican código para las aplicaciones informáticas de la propia administración pública. Por eso, la emigración es la única salida para nuestros jóvenes más preparados, y para los que no lo están.

Las transferencias sanitarias supusieron dos cosas. Una, la irrupción de la competición salarial entre comunidades autónomas para el personal del sector, con la implantación de la llamada “carrera profesional”, que se extendió a todos los funcionarios de la administración, generando no pocos agravios y un discutido sistema de acceso a las mejoras salariales. La segunda, y mucho más preocupante, la posibilidad para nuestras autoridades de adjudicar más ladrillo y hormigón. Vicente Álvarez Areces no necesitaba más estímulo para empeñarse en Un nuevo hospital, pretexto para un gran pelotazo urban�sticoconstruir un hospital nuevo -apoyado por una legión de irresponsables que ahora nada tienen que decir ante la evidencia de la situación del sector-, que como decimos, va a tener muchas menos camas que el actual, cuando las necesidades van a ir creciendo al ritmo del envejecimiento de la población, con lo que el resultado es el que está a la vista: un crecimiento loco de los costes de la Consejería de Salud, que en estos momentos tiene que mantener el actual hospital en El Cristo, y además construir uno nuevo en Mieres, mientras las cuentas del Principado se colocan al borde del infarto, con el esqueleto paralizado del nuevo HUCA de La Cadellada, sometido a una ilegal negociación entre el Ejecutivo y la UTE adjudicataria de las obras, que va a por el segundo modificado, para el que se habla de cuarenta millones de euros –el PP dice que son cien-, cuando la sociedad instrumental Gispasa ya había aprobado un modificado anterior, para hacer las mismas obras para las que se tramita el actual, por seis millones de euros.

Al final, sólo los ciegos, los peores, los que nunca quieren ver nada, ni lo evidente, insisten en ignorar que el detonante de la quiebra de la sanidad asturiana va a ser una obra que no es otra cosa que un pretexto para un fantástico pelotazo en el impresionante solar de nueva creación, entre el nuevo HUCA, la autovía “Y”, y los barrios ovetenses de La Monxina y La Carisa, que ya está perfectamente urbanizado y listo para generar las comisiones -si no están ya todas liquidadas- por esta injustificable operación que liquida el futuro de nuestra sanidad pública.

Recientemente se ponía en evidencia la situación financiera de las cuentas de la comunidad autónoma, caracterizada por la ocultación del estado real de las mismas, cuando la Sindicatura de Cuentas, órgano de auditoría, ve obstaculizada continuamente su labor, para intentar saber cuánto debemos realmente los asturianos, puesto que se niegan a este organismo los datos de un rosario de chiringuitos financieros, como es el caso de la propia Gispasa, sociedad creada para sacar de las cuentas regionales la financiación y la adjudicación de las obras sanitarias. Nadie sabe, en realidad, a ciencia cierta, cuál es nuestro pufo, pero la evidencia es, como decimos, que las obras del mayor reto de la historia del Principado de Asturias, que es el HUCA, se van haciendo a trancas y barrancas, a golpe de modificado, y en estos momentos están paradas porque se acabó la gasolina.

¿Cómo va a resignarse pues, el Gobierno, a incorporar el Hospital de Arriondas a la red pública, por mucho que el grupo parlamentario socialista haya engañado a sus usuarios y empleados, una y otra vez, con el juego de las proposiciones no de ley –papeles que se tramitan en el buzón de reclamaciones de la Junta General del Principado, que no sirven para nada-, alentando las expectativas de unos y de otros, cuando estamos en puertas de una reconversión del sector a la vuelta de las Elecciones Generales?

Mi pregunta es la siguiente. En el pasado mes de octubre, el Gobierno entregó a la patronal FADE y a los sindicatos UGT y CCOO un documento, en el que pergeñaban las líneas maestras de la reconversión. De ese documento trascendieron algunos párrafos a la prensa, como éste: “En 2005 los servicios públicos sanitarios de Asturias consumieron el equivalente al 6,4% del producto interior bruto (PIB) de la comunidad, cuando la media española está en el 5% (Madrid, por ejemplo, destina el 3,5%), y representaron el 37,2% del gasto público, mientras que en el conjunto español es el 35. Además, Asturias mantiene una capacidad hospitalaria y dotación de equipos de alta tecnología superior a la media; el gasto farmacéutico sigue creciendo y los costes de personal se han incrementado el 23,46% entre 2003 y 2007”.

Nadie exigió que ese documento se presentase en la Junta General del Principado y se entregase a las asociaciones de usuarios de la sociedad civil. Aquí transigimos con todo, incluso con las prácticas mafiosas, antidemocráticas, oscurantistas y antisociales, de un ejecutivo, que negocia los presupuestos en una mesa informal creada con los sindicatos y la patronal, sin luz ni taquígrafos, alimentada al margen del Consejo Económico y Social –que es el órgano legal de concertación y está lleno de telarañas- y del Parlamento elegido por los ciudadanos. En esa mesa antidemocrática entregó el Gobierno el borrador de la propuesta de reconversión sanitaria, en el que evidentemente se proyecta una reducción de la capacidad hospitalaria de Asturias, que se intentará vestir con un impulso a las áreas ambulatorias, cuando lo que está en juego no es ni más ni menos que enmascarar como se puede la quiebra del sistema, pues es evidente que la Asturias librada a su suerte en la España federalizada e insolidaria del zapaterismo, los servicios públicos del Principado no van a poder sobrevivir en su actual dimensión.

¿Se puede discutir seriamente qué es lo que se pretende para el hospital de Arriondas, como para el resto de los hospitales de Asturias, sin que la sociedad asturiana conozca ese documento que manejan los tercios sindical y patronal de la democracia orgánica neofranquista, en la que Areces gestiona el futuro de nuestra sanidad, emboscado en la oscuridad de unas negociaciones opacas y misteriosas? ¿Nadie va a pedir que se haga pública esa conspiración del poder, aliado con la patronal y los sindicatos estabulados, contra los intereses de los usuarios y los trabajadores de la sanidad?

http://www.youtube.com/watch?v=ZbnBjDHTFPg

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