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Vivíamos mejor, de David Gistau en El Mundo

Publicado en Política by reggio en Febrero 5th, 2008

AL ABORDAJE

En tiempos, hizo fortuna la idea de que «contra Franco vivíamos mejor». Frase con la que Vázquez Montalbán describió el aburrimiento posterior a la agitación más o menos gauche-divine y a las carreras delante de los grises de las que todavía presumen tantos como de un pedigrí que no alcanza ya a la generación de ‘Zetapé’. En definitiva, era una añoranza de la juventud, cuando el felipismo envejeció a la izquierda a base de poder enquistado, de avaricia y de latas de fabada Litoral llevadas a un pobre hombre cautivo.

El aire ramplón de la última gala de los Goya revela que también hay quien vivía mejor contra Aznar. Quien se divertía más ejercitando pasiones tardías como en un anti-franquismo recreativo. Al menos, la casta del cine, que encontró en la pegatina un pretexto para tomar conciencia de sí como grupo organizado capaz de asumir nada menos que la custodia de la moral colectiva y la aprobación de la política nacional.

Cuán huérfanos de pensamiento nos hemos quedado con su desmovilización. Porque, por más que se esforzara Alberto San Juan, quien antes de salir al escenario preguntó qué era lo último que había dicho ‘Pepiño’ para repetirlo como el loro sobre el hombro del pirata, la gala defraudó en cuanto a las expectativas políticas y nos dejó apenas con las dedicatorias a mamá y con Corbacho. Poca cosa.

No es que ahora habitemos un mundo perfecto que haga innecesaria la protesta. Tampoco tenemos por fin ese Gobierno que nos merecemos, el que no nos mienta. Pero, igual que aquella izquierda que Umbral llamaba «de la utopía cuatrocaminera», los actores se nos han envejecido, aburguesado, ahítos de canon, sobornados de subvenciones, desactivados por la complacencia sectaria de saber que ahora es su gente la que ocupa el poder y se estropea ejerciéndolo. Así, no quedan grises delante de los cuales correr, no hay motivos para juntarse a firmar manifiestos ni ocasiones para alcanzar esa temperatura de ira con la que uno va haciéndose una carrerita de intelectual. Tan solo hay sumisión y esto se lo dedico a Mari Puri. O sea, infinito tedio pos-aznarista apenas disfrazado con algunas collejas al PP que no lucen lo mismo porque carecen del prestigio del contrapoder y en cambio atufan a cultura orgánica que no se juega el plato de comida caliente.

Para rejuvenecerse, la mafia del cine necesita que el PP gane las elecciones. Porque ni Bush les va a quedar para anunciar el Apocalipsis. No es que Rajoy, tan señor de Pontevedra, tenga mucho morbo ni valga lo mismo que Aznar para anunciar el regreso de la España golpista. Pero a los agitadores les bastaría. Con él en Moncloa, los actores dispondrían otra vez de alguien contra quien tener conciencia y las veladas de los Goya volverían a ser airadas y divertidas. Como ganen Obama y Zetapé, espantados los demonios recurrentes, no habrá sino chistes de Corbacho y zapping.

© Mundinteractivos, S.A.

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