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Los que no salen, de Francesc-Marc Álvaro en La Vanguardia

Publicado en Política, Religión by reggio en Febrero 5th, 2008

Si la vida imita al arte, la política puede acabar imitando a los tebeos. Es lo que está ocurriendo en esta larga, inacabable, precampaña política que desembocará en las elecciones del 9 de marzo. Se han puesto a la venta sendos libros cómic que, actualizando la rica tradición panfletaria hispánica, ofrecen dos visiones militantes y satíricas de la actual contienda partidaria. Se trata de volver al esquema de las dos Españas a través del lenguaje del tebeo, tan entretenido. Desde la derecha más reaccionaria, César Vidal, figura de la Cope, ha escrito La Ezpaña de Zp, resumen para todos los públicos de los tópicos habituales que maneja el entorno mediático popular, grandes patrañas incluidas. Desde la izquierda más anquilosada, Enric Sopena, periodista con mando oficial durante los años del felipismo, ha escrito La Esppaña de Rajoy, compendio, también para todos los públicos, de las consignas habituales que lanzan los medios prosocialistas, incluida la deificación naif del talante de Zapatero.

Pero las viñetas se han quedado cortas. Gracias a la absurda guerra de religión que enfrenta al Gobierno central con la Conferencia Episcopal Española, y a la histeria que anima a la parroquia más excitada de cada trinchera, la realidad está superando, con mucho, las ocurrencias de los propagandistas jocosos. La última y preocupante nota de los obispos alimenta la tensión ideológica y, de paso, le hace gratis la campaña al PSOE, que así puede ocultar fácilmente sus errores e incumplimientos detrás de la polvareda eclesial.

Las dos Españas del tópico están servidas de nuevo. Es un plato recalentado que empieza a oler mal. Choque de demagogias. Si unos tienen la cara dura de defender que el atentado del 11-M fue obra de ETA, los otros tienen la cara dura de sugerir que, tras la retirada de las tropas de Iraq, ya estamos a salvo del terrorismo islámico. Se está con unos o se está con otros, se compra el pack de la España A o el pack de la España B, no hay salida. En la mayoría de provincias del reino, la cosa es así de pobre, las elecciones son una reproducción a tamaño natural de los tebeos de Vidal y Sopena. Pero hay algún pedazo del mapa que desmiente la caricatura. Hay gente muy rara en las Españas, por ejemplo, los catalanes, empeñados en escapar de este esquema. No es que Catalunya sea mejor ni peor, es que es diferente. Tan diferente que, para muchos catalanes, la pugna Zapatero-Rajoy es marciana. Del mismo modo que, desde aquí, no se ven diferencias entre un Acebes y un Bono.

Me lo comentaba el otro día un amigo, votante socialista y catalanista moderado al que ponen enfermo los ecos guerracivilistas que provienen de Madrid: “La mayoría de catalanes no existimos en la propaganda de Zapatero y Rajoy, no salimos en la foto”. Es verdad. El PSOE y el PP manejan dos cromos excluyentes que, además de expulsar a los moderados, resultan falsos e inservibles en Catalunya, un país donde incluso la Iglesia es de otra manera.

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