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El empleo se desploma en enero: mal de muchos, consuelo del PP, de Antonio Casado en El Confidencial

Publicado en Economía, Política by reggio en Febrero 5th, 2008

El paro se disparó en enero: más de 130.000 trabajadores se suman a las colas del INEM. Cifras desconocidas desde hace veinticuatro años. Mala noticia. Sobre todo por su carácter anticipatorio de un período de vacas flacas en todas partes. Pero mala noticia para todos. Y el mal de todos no puede ser el consuelo de nadie, ni siquiera del adversario político.Sin embargo, eso parece. Los malos datos económicos de los últimos tres meses, como consuelo electoral del PP. Es legítima, incluso obligada, su crítica a la política económica de Zapatero, aunque no hasta el punto de endosarle la responsabilidad de una crisis de causas ajenas a la política económica del Gobierno de España. No se trata de aplaudir ésta, de hacerle la ola a Pedro Solbes o mirar hacia otro lado. Ni mucho menos. Se trata de distinguir entre nuestros males y los ajenos, valorar los datos con cierta perspectiva y no crear más alarmas de las justas, pues todos nos jugamos mucho con el rumbo que acabe señalando la brújula de la economía mundial.

No es este, precisamente, el discurso del PP, que achaca las últimas cifras a la marginación de la economía en estos cuatro años de Legislatura. Eso decía ayer Rajoy, que “la economía ha sido la gran abandonada del Gobierno”. Se arriesga a un recuento de las iniciativas del PP en estos cuatro años de vida parlamentaria, no solo en el último mes de la Legislatura ¿Cuántas dedicadas a la situación económica y cuántas, por ejemplo, dedicadas al terrorismo o las historias para no dormir del 11-M?

En un agradable encuentro particular, explicaba ayer tarde el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, que el grueso de los parados del mes de enero afecta a sectores poco productivos y no vitales en el funcionamiento de la economía. En la mayoría de los casos, precisa, “no se trata de despidos sino de contratos temporales que no son renovados”. Afectan sobre todo a personal sin cualificación y, por ello, con bajos salarios.

Tampoco vamos a rasgarnos las vestiduras por la tendencia del ministro a matizar los malísimos datos de enero. Está en su papel. Pero sus precisiones sobre la naturaleza de estos nuevos parados no pueden ocultar el drama de esas 130.000 nuevas familias que pasan a depender del sistema de protección social y que se unen a una creciente masa de españoles con problemas para llegar a fin de mes.

Esa es la tecla electoral que conviene a Rajoy, la de la cesta de la compra. No tanto para recrearse en los síntomas del “drama”, sino para convencer a los españoles de que el PP podría hacerlo mejor. Las últimas encuestas, efectivamente, reflejan una creciente preocupación general por la situación económica. Sin embargo, a la hora de decidir quién lo haría mejor en ese terreno, la gente, aunque por poca diferencia, sigue prefiriendo al actual presidente del Gobierno. Ese es el sesgo que debería intentar alterar el PP, pero no en base a convencernos de que estamos en vísperas del juicio final.

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