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El PSOE intensifica las críticas a la Iglesia para movilizar a sus votantes más de izquierdas, de Julia Pérez en El Confidencial

Publicado en Política, Religión by reggio en Febrero 4th, 2008

El próximo mes de marzo se celebrarán dos elecciones que marcarán el futuro de España. Por un lado, el día 9 serán los comicios generales. Por el otro, el 4 de marzo, la Iglesia católica elegirá al nuevo presidente de la Conferencia Episcopal. Esta confluencia ha provocado la colisión de las respectivas campañas, de tal forma que el PSOE pesca en río revuelto mientras el PP no sabe cómo transmitir a la cúpula católica que algunas de sus actuaciones públicas son perjudiciales para los intereses del centro-derecha, aunque las respete.Los socialistas llevan semanas magnificando las iniciativas de los simpatizantes del arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco, dispuesto a arrebatar la presidencia de la Conferencia al obispo Ricardo Blázquez, quien le quitó el poder en 2005 por sólo un voto. Así ocurrió en diciembre pasado, con la concentración organizada en Madrid en el día de la familia. Y así ha ocurrido ahora con la Nota ante las elecciones generales emitida el jueves por la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal. En ambos casos, el mensaje del PSOE ha sido el mismo: la Iglesia invade el terreno de la política e intenta imponer su modelo a toda la sociedad.

José Luis Rodriguez Zapatero ha convertido las críticas de los obispos en uno de los ejes de su campaña con la intención de captar al electorado de Izquierda Unida que le apoyó en 2004, mientras intenta identificar a Mariano Rajoy y al PP con la derecha “radical” y retrógada. Su pulso con la jerarquía le llevó a expresar el “malestar” de su Gobierno ante el Vaticano, y a tensar tanto el debate que el obispo de Sigüenza-Guadalajara, José Sánchez, le pidió que no los utilice “para agitar a las masas”.

El documento sostiene que una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer como representante político a una organización terrorista, “ni puede tenerla como interlocutor político”. Observación que, para los socialistas, supone un cuestionamiento del proceso de negociación con ETA en el que se embarcó Zapatero y un apoyo implícito al PP. Los obispos replican que ese párrafo es copia literal de la Instrucción Pastoral Orientaciones morales ante la situación actual de España, de noviembre de 2006. Pero el documento actual omite algunos matices que hubieran aguado la polémica. Entonces aseguraron que los “eventuales” contactos con los terroristas debían excluir todo lo referente a la organización política de la sociedad y aceptaron “alguna medida de indulgencia que facilitara el fin de la violencia”.

La famosa Nota es interpretada también en clave interna, como una crítica implícita al actual presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Blázquez, quien ha mantenido una línea caliente con el Vaticano para informar sobre las negociaciones del Gobierno español con ETA. Se da la circunstancia de que uno de los principales impulsores del documento fue un fiel colaborador de Rouco Varela, el obispo auxiliar de Madrid Juan Antonio Martínez Camino.

La jerarquía católica suele emitir notas con motivo de las elecciones. Las de los años 2000, 2004 y 2008 tienen consejos similares para que sus feligreses voten en coherencia con sus principios. Por ejemplo, en todos ellos figura el respeto a la vida y el rechazo al aborto; la defensa de la familia y del matrimonio; la garantía a la libertad de los padres para escoger el modelo de educación de sus hijos o la condena a la violencia o el terrorismo.

Respecto al terrorismo de ETA, en el año 2000 la jerarquía eclesiástica pidió a sus fieles que tuvieran presente para su voto la “búsqueda sincera de la paz y de la reconciliación y condena de la violencia y del terrorismo”. Mientras, para las elecciones del año 2004, reclamó “soluciones a los retos de convivencia en el mundo actual guiadas por la búsqueda sincera de la paz y basadas en el respeto al derecho, nacional e internacional, y en el consecuente rechazo incondicional del terrorismo”.

¿Estrategia o reacción visceral?

“Hipócritas”, los tildó el secretario de Organización del PSOE, José Blanco. Al fin y al cabo, la Iglesia ha estado en todas las negociaciones con los terroristas, incluido el de Zapatero donde los jesuitas prestaron el monasterio de Loyola para los contactos políticos. Por si fuera poco, la jerarquía vasca no es ajena precisamente al propio origen de la banda, mientras que ha actuado de forma contraria al sentimiento de las víctimas. Lo recuerda Bárbara Dürhkop, la viuda del senador socialista Enrique Casas, asesinado por ETA en 1984. El hoy obispo de San Sebastián, José María Setién, se negó a oficiar una misa en la catedral donostiarra por su marido: se sintió “vapuleada”, entonces y ahora.

“Sabemos que nos hace daño, pero no encontramos la forma de decir a la Iglesia que deje de hablar; está en su derecho”. Así se manifiesta una fuente de la dirección del PP, quien reconoce el perjuicio que les suponen las últimas manifestaciones de la jerarquía católica por la utilización que hace de ello el PSOE. “Los socialistas se agarran a un clavo ardiendo y no pierden una oportunidad para así llamarnos retrógrados, inmovilistas… Y, de paso, rehúyen de los auténticos debates, como es la inflación, la caída de la actividad económica, la reforma territorial, la escasa presencia internacional de España…”, reflexiona un líder popular. “Ya sólo nos faltan los cuernos”, sentencia.

“Ya sea por táctica como por una actuación visceral, la reacción del PSOE es un error”. Esta es la reflexión de estratega del PP que opina que para los ciudadanos “la Iglesia no es un agente perturbador”. Desde esta visión, las directrices que marca la Conferencia Episcopal son para la mayoría de la sociedad una referencia cultural más que un escrito a seguir a pies juntillas. Al fin y al cabo, se calcula que hay 1.250.000 españoles que se reconocen católicos y votan al PSOE.

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