Los obispos entran en campaña, de Fernando González Urbaneja en Estrella Digital
La “nota” (no instrucción, ni mandato, ni declaración) de la Permanente del Episcopado de la Iglesia Católica de España ante las elecciones generales entra en campaña y dice sin decir que hay que votar al PP y que no hay que votar al PSOE. Las “consideraciones” de los obispos de la permanente toman riesgo, se mojan, aunque tomen cautelas instalándose en ese plano moral, superior, sin implicaciones.
Reclaman respeto y libertad de opinión y reconocen que es posible la militancia en distintos partidos, aunque algunos (sin concretar) no son compatibles con las exigencias de la vida cristiana. Señalan, y no es baladí: “no pretendemos que los gobernantes se sometan a los criterios de la moral católica. Pero sí que se atengan al denominador común de la moral fundada en la recta razón y en la experiencia histórica de cada pueblo. La primera frase es clara, la segunda, ¡qué decir de ella! “Recta razón”, “experiencia histórica”, “pueblo”…, cada término merece muchas notas a pie de página, de manera que planteados linealmente es como no decir nada o decir todo al mismo tiempo, o que cada cual entienda lo que quiera. Y a renglón seguido se suma antropología y ética “en defensa de la familia fundada en el matrimonio” y “en defensa de la vida humana”.
Más espinoso es el párrafo 8º, referido al terrorismo, con el que es imposible no estar de acuerdo, condena firme, pero que quiere decir más de lo que dice, especialmente a la hora de las aplicaciones. Señala que los terroristas no pueden ser interlocutores políticos, pero pasa por alto que en las negociaciones con terroristas nunca han faltado curas, obispos, nuncios… y en muchos casos para el buen fin, con “recta razón”.
El párrafo 9º sobre el nacionalismo es anfibológico, que sí y que no, lo mismo y lo contrario. Son las maravillas del lenguaje, la distancia entre lo que se quiere decir y lo que se dice.
Al párrafo 10, referido a la inmigración, al paro, la soledad, la prostitución, el maltrato de la mujer, los niños… sólo se puede decir amén, señores monseñores. Y otro tanto a la despedida con su apelación a la convivencia en justicia y libertad. Sólo les faltó apelar al respeto mutuo.
En resumen, un documento sugestivo, que peca de anfibología pero que puede interpretarse de partidista, de activismo político partidista y de beligerante. Quizá no querían, pero lo han conseguido. Consulte el documento en
http://www.conferenciaepiscopal.es/documentos/Conferencia/elecciones2008.html
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