La inseguridad del PSOE y el efecto Gallardón entran en campaña, de Antonio Casado en El Confidencial
En el caldo de cerebro de los habituales seguidores de la precampaña electoral aparecen dos nuevos elementos. De un lado, los últimos sondeos reflejan el previsible castigo al PP por el caso Gallardón, en torno a los 2 puntos. Del otro, la extravagante oferta socialista de 400 euros a los contribuyentes españoles (IRPF) se interpreta como signo inequívoco de inseguridad ante las urnas del 9-M por parte del partido en el poder.
Junto a esos dos elementos nuevos, y contradictorios entre sí, se consolida un tercero, no tan nuevo, ya presente en casi todas las manifestaciones preelectorales de los dos grandes competidores: la situación económica, entendida sobre todo a escala familiar, o sea, la cesta de la compra, o lo que servidor ha venido llamando el ‘ruido de cacerolas’. Las últimas cifras conocidas de inflación y paro, registradas en diciembre han disparado las alarmas ante un período de vacas flacas, según reflejan las caídas en los índices de confianza del consumidor. Y eso juega contra la causa electoral de Zapatero.
Si con todo esto acudimos a los expertos -sólo primeras figuras en prospectiva electoral, de acreditado prestigio-, nos encontraremos con un lugar común: “La situación está tan abierta que se puede inclinar hacia un lado o hacia el otro en el tramo final de la campaña”, en palabras de uno de ellos que resumen un estado de opinión generalizado entre los directores de los distintos institutos de sondeos. Se remiten a la persistencia de una diferencia casi inalterable de 2-3 puntos, que no desborda los límites del llamado ‘empate técnico’.
Cierto. No desborda la valoración general de ‘empate técnico’ pero en todos los casos la diferencia es favorable al PSOE. Sin embargo, también es una constante en todos los sondeos el grado de compromiso de los electores (’fidelidad de voto’), mucho más alto en el caso del PP. Eso nos remite al síndrome de la ‘izquierda volátil’ y el miedo de los socialistas a que su electorado no imite al electorado del PP en capacidad de movilización.
De ahí la importancia de la participación en estas elecciones, aunque no hay acuerdo a la hora de situar el umbral a partir del cual el PSOE tendería a despegarse del PP en las urnas del 9-M. Esa barrera estaría en un porcentaje de participación del 68% al 70 %, según los expertos. Por debajo, aumentarían considerablemente las posibilidades del PP. Por encima de esos valores, el ganador sería el PSOE.
Unanimidad, en cambio, respecto a la importancia de los debates televisados en la suerte electoral de los dos grandes partidos. Empezando por el mismo hecho de aceptarlos o no, al margen de quien luego sea percibido como ganador por los telespectadores. “Pero no aceptar un debate tiene incluso mayor coste que aceptarlo y luego perderlo”, dice el más veterano de los especialistas españoles en materia de encuestas electorales.