Reggio’s Weblog

Esperando al médico, de Antoni Puigverd en La Vanguardia

Publicado en Economía by reggio en Enero 25th, 2008

Los trovadores del apocalipsis hablan ya de estanflación, pero en el ambiente domina, más que la histeria, la hipocondría. El temor a coger una crisis de cuidado. Si, en términos médicos, el hipocondriaco es el que está obsesivamente preocupado por su salud y siempre tiene miedo de haber pillado algo serio, podríamos decir que nuestra sociedad está en perenne estado de hipocondría. Un pájaro loco es la gripe aviar. Si cae un túnel, caerán todos. Y si después de años de espectacular prosperidad, el mercado de la vivienda pierde fuelle y las bolsas se ponen de los nervios, se apodera de nuestra mente la idea de que la economía puede haber contraído una enfermedad incurable, ¿Cómo se comporta el hipocondriaco convencional cuando sufre un ataque de ansiedad?

Busca primero en internet una explicación a los síntomas. Pero, realizada esta búsqueda, la cabeza del hipocondriaco está más envenenada, puesto que internet, en lo relativo a la salud, se comporta como cierto periodismo: juglar de la histeria. Dominado por el pavor, se dirige el hipocondriaco a la consulta del médico. Con el secreto convencimiento de que el galeno le tranquilizará. ¿Cuál es la virtud que necesita un político para parecerse al médico? Ascendencia moral e indiscutible competencia. En otras palabras: autoridad. Autoridad para insuflar confianza y silenciar con frialdad analítica, con medidas ortodoxas, los desmandes histéricos. Y autoridad para favorecer las clásicas recetas que todo momento difícil ahorro, productividad, solidaridad con los perjudicados y apelación a la moral colectiva.

Seguro que Angela Merkel tiene tal autoridad. Con la leal colaboración del SPD, ha conseguido que los alemanes trabajen más y cobren menos. En Italia se hunde el barco, pero los políticos se tiran los trastos a la cabeza, una vez más. Este será el momento de verdad para la autoridad de Sarkozy: ante el miedo a la crisis, no sirve de nada actuar como Superman junto a la más bella. No cuenta George W. Bush con la autoridad moral para enfrentarse al momento. Pero puede que, del modélico (y envidiable) ejercicio de democracia de las primarias, emerja el líder necesario para tranquilizar y proponer con severidad la terapia adecuada.

¿Emergerá el médico de nuestras elecciones? La entrada de Manuel Pizarro es de caballo siciliano. Ha colado ya la idea de cortar por lo sano: “reconversión”. A lo mejor es receta necesaria, pero va a generar muchas lágrimas de perdedores. Y no parece que vaya a tener una gran autoridad moral para desarrollarla alguien que convirtió en oro todas las especulativas acciones que tocaba. ¿Y Pedro Solbes? Solbes tiene un aire de médico campechano y tranquilizador, sí, pero en los últimos años su voz parece más de poeta antiguo que de economista. Un poeta dispuesto a tomarse la cicuta antes de que el emperador le obligue a contribuir al incendio de Roma con los dispendios ultraprotectores de la socialdemocracia.

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